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FOTO 1
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Autor de la Foto: DAVID VELASQUEZ
Título/Pie de foto: El auto cayó con las ruedas arriba y en medio del riachuelo. Después lo movieron y quedó así, como se aprecia en la foto .
Análisis del director de Ingeniería Mecánica del Duoc
El ángulo de caída y la superficie de contacto explican por qué no hubo muertos en este accidente.
Juan Morales
¿Cómo es posible que el conductor del auto haya salido caminando, luego de caer diez metros?».
Francisco Salas, director de la carrera de Ingeniería Mecánica del Duoc, explica primero que la superficie de contacto amortiguó la caída.
«Un riachuelo como ése tiene una arenilla que se desplaza, que se hunde y más encima hay agua. Todo eso amortigua el impacto. Y los autos están diseñados para que los ocupantes sufran la menor cantidad de lesiones pensando en choques con objetos sólidos», explica.
Otra razón muy importante es el ángulo de caída. «Por las imágenes, se aprecia que el parachoques trasero está intacto y que el techo está deformado, pero más que nada en la parte delantera. Tampoco se aprecia un gran daño estructural en los bastidores, por ejemplo, que son unos fierros que atraviesan de punta a punta el auto y que aseguran el piso donde van los pasajeros», explica.
«Por la deformación del Corsa, creo que cayó de punta y levemente inclinado hacia delante, lo que provocó que terminara con las ruedas hacia arriba. Si hubiese caído de lleno con el techo, hubiese quedado todo aplastado y el conductor hubiese corrido una suerte distinta», advierte Salas.
El auto no iba demasiado rápido, lo que contribuyó a que no saliera disparado, luego de arrasar con la baranda. La trayectoria de caída fue casi enteramente vertical.


