El ingeniero estructural Rodrigo Mujica desmenuza lo que nos ocurrió
El ABC de lo que viene en temblores, sismos y otras fallas.
Rodrigo Mujica habla con orgullo del edificio donde está parado, en Presidente Riesco 5335. «Aquí los movimientos sísmicos se sienten mucho menos. Es el único de Sudamérica que tiene un sistema de amortiguación de masa sintonizada. Según mi informe, no se cayó un solo computador», cuenta extasiado.
Con sinceridad, este ingeniero estructural, ex presidente de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales de Chile y uno de los directores de la firma VMB, reconoce que el terremoto que hace dos semanas afectó a la zona centro-sur de Chile le genera sentimientos muy opuestos.
«En materia humana obviamente que nos afecta el dolor de la gente que perdió a sus seres queridos y a sus bienes. Nuestro trabajo también tiene días atroces y a veces incluso somos tratados de maneras fuertes. En Concepción a algunos colegas hasta los han llamado asesinos. Pero, por otro lado, y pese a que aún no tenemos todas las herramientas de medición que pedimos, este sismo indudablemente que entrega datos valiosos que servirán para avanzar en la ingeniería antisísmica y mejorar la norma».
A continuación, sus principales conclusiones.
-Ojo: «Se puede construir en cualquier parte»
Tras el terremoto se habló de los problemas que supuestamente tenían ciertos suelos para edificar allí construcciones de altura, por ejemplo en Concepción y en el norponiente de Santiago. Falso.
«En Shangai hay torres enormes construidas sobre suelo fangoso, pero que están sobre pilotes de 90 metros, o sea su base es un edificio de 25 pisos. Cualquier tipo de suelo es construible, sólo que para hacerlo bien se requiere de más presupuesto. Santiago en general tiene suelos rocosos muy buenos, pero igual hay partes más débiles o de relleno, y aún así se puede construir bien. Que el suelo sea malo no es razón para que se caiga un edificio».
– «Chile pasó la prueba»
«A mi juicio, el terremoto mostró que en Chile estábamos muy bien preparados. Sé que en el papel, a la luz del drama humano, puede sonar frío, pero que en un sismo de 8,8 grados Richter no hayan fallecido más de 10 personas en edificios es algo inédito dentro del contexto mundial», cuenta.
«La norma sísmica dice que para temblores de baja intensidad un edificio no debe sufrir ningún daño. Que los terremotos grandes los debe soportar con daños estructurales, pero reparables. Y que en sismos muy fuertes, en casos de excepción histórica, no puede colapsar, o sea caerse. En esa condición hay un solo edificio en Chile (el Alto Río, de Concepción). Desde el punto de vista técnico, resistimos bien».
-El que resistió el terremoto, resistirá las réplicas
Con tanta réplica fuerte en pocos días es indudable que existe un temor generalizado a que las construcciones cedan. Según Mujica, esto no debería representar ningún problema.
«Las edificaciones están preparadas para resistir varios temblores. Eso es un hecho. Sólo podrían tener problemas las que sufrieron daños importantes en el primer terremoto. Las que quedaron con alguna inclinación o con sus pilares cortados, por ejemplo, están en una condición más vulnerable, pero yo no vi más de dos o tres en ese grupo. Lo más recomendable es que a cada construcción sobre la que se tengan dudas se le haga un estudio».
-Las dos fallas más comunes
-¿Qué problemas ha detectado?
-Dos cosas me llamaron mucho la atención. Una, que hubo más fallas en suelos blandos, lo que podría obligar a que la norma para ese tipo de suelos probablemente haya que revisarla muy bien y subirla, algo que nosotros haremos de todas formas, por una cuestión ética y profesional. Y lo otro, en lo cual hay consenso, es que hubo muchas fallas en la colocación de las armaduras de confinamiento, que son armaduras que aprietan la zona de compresión de los hormigones de los edificios. No sé si habrá sido por descuido o por ignorancia. Habrá que investigarlo.
-«Este sismo afectó más a los edificios»
-¿Influye el tipo de movimiento del sismo en sus consecuencias?
-Mucho. El terremoto de 1985, por ejemplo, cuyo epicentro fue cercano a Santiago, generó vibraciones y aceleraciones que llegaron a la capital con un periodo muy corto, y que afectaron a las casas bajas, no a los edificios. Ahora el sismo fue lejano y acá llegó con ondas largas. Se sintió más pausado, pero atacó directamente a las edificaciones en altura. Por eso, esta vez las casas se comportaron mejor. He escuchado a gente diciendo que antes se construía mejor, porque casas antiguas resistieron bien. Es un error. El tipo de movimiento influye mucho.
-¿Hay construcciones indestructibles?
«Sí, es posible, pero sería muy caro e incómodo. Es como pensar en un auto con el que se pueda chocar sin que a ningún pasajero le pase nada. Podría ser un carro blindado tipo tanque, pero amén de horrible resultaría demasiado costoso. Yo puedo construir un edificio sin ventanas, con kilómetros de base y muros enormes de gruesos, pero sería inviable, chico y costoso de mantener. Sí, en cambio, creo que hay ciertos edificios, como hospitales, comisarías, cárceles, jardines infantiles y varios otros que deben ser seguros, mucho más que el resto. Esos no pueden colapsar, que es lo que se ha visto repetidamente en este terremoto. Este punto debe ser revisado».
-El futuro será amortiguado
-¿Qué mejoraría en el área de la construcción?
-Tres conceptos: aislación, amortiguación y disipación en los edificios. Eso es el futuro. Seguir el ejemplo del Hospital Militar y el de la UC en San Carlos. Estas construcciones están aisladas, o sea el edificio va montado sobre unas especies de gomas, cosa de que en los sismos se mueva el suelo, pero no la edificación. Lo mismo con los amortiguadores, que son elementos mecánicos similares a los de los autos, que creo tienen contemplado para el nuevo Hospital de Talca, o las barras de disipación. Cualquiera de estas alternativas mejora mucho el comportamiento sísmico y hacen que la gente sienta menos miedo.


