Las siniestras cartas que atormentan a Leo DiCaprio

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Mujer de 41 años fantasea con que el actor es su esposo y lo acosa

Livia Bistriceanu dice que espera un hijo de Leo, que se llamará Jesús. Estoy preocupada por su nacimiento, pero veo que tú no, le escribe en una de las misivas.

Nunca el desquiciamiento femenino-colectivo por Leonardo DiCaprio ha llegado tan lejos como cuando el actor encarnó a Jack Dawson, ese artista pobre y de generosidad infinita que se sacrifica por la mujer que ama en «Titanic».Las adolescentes, y las de más edad, enloquecieron por ese galán heroico y lo confundieron con su intérprete, entonces un joven de 22 años que colapsó con tanta fama y devoción, y contempló atónito cómo su identidad desaparecía por culpa de su personaje.

Como el tiempo todo lo cura, el fenómeno «Titanic» (ocurrido hace 13 años), se diluyó, aunque tardó bastante. Las audiencias recuperaron la cordura y Leo se propuso inyectarle diversidad a su carrera con una determinación inquebrantable.

Pero mientras el actor avanzaba en su trayectoria con papeles que lo distanciaran de Dawson, una inmigrante rumana se instalaba en Chicago y empezaba a incubar un delirio insano que a ella la tiene fuera de control y a DiCaprio, aterrorizado.

Aunque ya es un hombre y puede manejar la euforia de las seguidoras con mucho más temple, Leo le teme a Livia Bistriceanu, una fan que ha traspasado todos los límites de la admiración.

De 41 años, nacida en Rumania y residente en Estados Unidos desde 1998, la mujer -heredera indiscutida del furor titánico- perdió completamente el juicio: no sólo cree y asegura que el actor está casado con ella, sino que además afirma con vehemencia que es el padre del hijo que espera, cuyo nombre es Jesús.

Su fantasía la ha llevado al atrevimiento extremo, lo que se traduce en que ha sido capaz de conseguirse la dirección del actor para enviarle una serie de cartas y también para viajar desde Chicago a Los Angeles y presentarse en su casa, o en reuniones sociales, como si la estuvieran esperando con los brazos abiertos y la mesa puesta.

Precavido y atemorizado, DiCaprio tomó el toro por las astas. Fue a la corte y pidió una orden de restricción en contra de la desequilibrada Livia. Por supuesto le fue concedida, por lo que la mujer debe mantenerse a no menos de 100 metros de su ídolo.

Los medios que han publicado la noticia de la resolución judicial informan que el protagonista de «El origen» arguyó que su seguridad y la de quienes lo rodean está en peligro. «(Bistriceanu) tiene la creencia ilusoria de que es mi esposa y que espera a mi hijo, Jesús. Y ha amenazado con la idea de que viviremos juntos para siempre en Su Reino (el de Dios)», dice el actor en su demanda.

Las pruebas más impactantes del acoso al que DiCaprio ha sido sometido son las cartas que Livia le envía desde hace un par de años, por lo menos. El «Daily Mail» reproduce una de ellas. Cualquiera que reciba una misiva similar corre el riesgo de ir a dar al siquiatra en busca de algún fármaco que le ayude a pasar el susto.

La mujer encabeza el texto con «Querido Leo» y luego se extiende en un reclamo amoroso y sexual matizado por referencias religiosas que vuelven más temible su fantasía (no hay nada peor que los delirios místicos, porque no los para ni el Diablo).

En un lenguaje incoherente, la rumana le alega a DiCaprio porque no ha cumplido sus promesas sentimentales: «Necesito hablar contigo. El amor no es virtual como tú crees. Si amas a alguien, quieres encontrarte con esa persona, besarla, hacerle el amor. Te escribo esta carta porque así puedo expresar mejor mis pensamientos que a través de un e-mail. Un e-mail es tan frío. En el papel hay más amor», se lee al comienzo.

Más abajo viene la parte gruesa del conflicto: «Hace dos años me escribiste que me amabas y que no amabas a ninguna otra mujer. Pero han pasado dos años y no quieres hablar conmigo. ¿Por qué? ¿Qué pasó con tu amor? ¿Por qué no quieres estar con tu amada? Dijiste que eras mi esposo a los ojos de Dios. Entonces, ¿por qué no quieres tomarme como tu esposa? Sabes que soy una madre, con Jesús. Estoy preocupada por su nacimiento, pero veo que tú no. Se supone que nacería este año, pero…».

Livia Bistriceanu espera una guagua que ha tenido un periodo de gestación inconmensurable. No sólo la menciona en la misiva anterior, sino en otras no reproducidas, aunque citadas por el «Daily Mail». En ellas le pregunta al actor si en realidad quiere ser el padre de Jesús y también lo increpa por poseerla «virtualmente» y no dejarla en paz. Quizás vio muchas veces «El Ente».

La acosadora no se ha limitado al papel. También tiene una página en Facebook, donde puede leerse la gran pataleta que hizo cuando la revista «People» publicó, hace un mes y algo, que el actor está listo para ser padre, aunque no todavía. Livia contraatacó posteando que el actor es su marido, que no puede tener a otra y que la modelo Bar Refaeli, su novia, es una «mierda».

Internada en un hospital desde que tuvo la osadía de ir a la casa de DiCaprio (en julio), donde se puso a gritar como enajenada porque la echaron y se la llevó la policía, Livia no tiene vuelta, según contó su padre a un programa de televisión. Ilie, ese es su nombre, dijo que su hija siempre ha tenido problemas psiquiátricos y que no los supera porque no toma los fármacos que le han prescrito. «Está todo el día navegando en internet», declaró. Seguramente espera que Leo salga de la pantalla.
-«Han pasado dos años y no quieres hablar conmigo. ¿Qué pasó con tu amor? ¿Por qué no quieres estar con tu amada?»Livia, la acosadora.

-Le cortaron la cara

Qué feo quedó DiCaprio

Livia Bistriceanu no es la única mujer que le da dolores de cabeza a DiCaprio. También está Aretha Wilson, una descarada de 40 años que hace cinco atacó al actor con un trozo de vidrio durante una fiesta y le hirió la cara y el cuello. Lo confundió con su ex novio. Leo, que tuvo que ponerse 12 puntos, la demandó y ahora la mujer enfrenta un juicio.

-Cuando Leo aprendió a manejar autitos

DiCaprio actuó desde muy niño, aunque era tan inquieto, tanto, que a veces lo corrían de las producciones. El mismo recuerda que era un infante desbocado. Claro, a los tres años no se le podía pedir que no se moviera. Pero a los 14, ya más tranquilo, era capaz de permanecer sentado y por eso lo eligieron para protagonizar una campaña de Matchbox, la marca de autitos. De entonces es la foto.

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