Las tres fatalidades del copero que murió en el bar «The Clinic»

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Autor de la Foto: cedida cedida
Título/Pie de foto: Al joven le habían ofrecido un contrato a turno completo el mismo día del accidente.

FOTO 2
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Autor de la Foto: FRANCISCO CRESPO
Título/Pie de foto: * Al tomar el cable con una mano, la electricidad baja naturalmente por los pies a tierra y la descarga es menor. Al tocarlo con ambas manos la corriente no tiene por dónde salir.

FOTO 3
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Autor de la Foto: FRANCISCO CRESPO
Título/Pie de foto: 1.- Ítalo toma el celular con las dos manos mojadas para sacar una foto. El equipo permanece enchufado a la corriente de 220 v.

2.- El agua baja por el cable USB y se filtra al transformador, anulando la conversión de 220 a 5 volts. Ítalo recibe por lo tanto esos 220 volts.

3.- Al estar en mal estado, el diferencial (o automático) no corta la energía. De haber estado bueno, el ingeniero César Muñoz cree que apenas habría sentido la descarga.


El diferencial de protección del local estaba desconectado

Ítalo Alcayaga era de Arica y se había trasladado a Santiago «para recuperar a su esposa», cuenta su hermano.

A. Galarce/V. Espejo/J. Núñez

Tutitos cortos de pollo crispy con salsa de tomates y tres schops. Eso es lo que se servía Andrea Monsalves la madrugada del viernes en la terraza del segundo piso del Bar «The Clinic» de Ñuñoa, mientras celebraba el cumpleaños de una de las dos amigas que la acompañaban. De pronto, la mesera del local se acercó con la cara descompuesta para decirles: «Hay un chico en la cocina que no está bien, van a cerrar el local así que por favor necesitamos que paguen y se retiren. Toda la gente se fue».

Minutos antes, a las 0:30 hrs., el ariqueño Ítalo Alcayaga, de 29 años, lavaba loza al interior de la cocina del bar. Estaba en eso cuando una colega se acercó con un catálogo de joyas. Una amiga de ella vendía esas joyas y entonces Ítalo pensó que a Gabriela, su esposa, podía gustarle alguna y decidió fotografiarlas para enviárselas a su celular.

Según el Departamento de Seguridad Laboral y Prevención de Riesgos de la seremi de Salud Metropolitana y el inspector Rodolfo Jiménez, de la Brigada de Homicidios de la PDI, la acción que estaba a punto de descargar 220 volts en el cuerpo de Ítalo, sucedió así: el celular con el que Ítalo pretendía fotografiar las joyas se estaba cargando -con un cargador alternativo- en un enchufe de la cocina. Las manos de Ítalo estaban mojadas al momento en que recogió su celular, humedeciendo también el interior del cargador a través de la ranura del puerto USB. Eso fue suficiente para que Ítalo recibiera la descarga que terminó con su vida en el lugar. Un bombero, cliente del local, intentó reanimarlo, pero nada ayudó.

«La principal hipótesis es que el cargador no estaba bien sellado y aislado», dice Jiménez. «Los cargadores alternativos no tienen una estructura tan acabada como los originales; al desmontar el cable USB del cargador, queda expuesta la ranura del puerto USB, que al no poseer plástico para aislar, no está sellada. Al ingresar agua o humedad -elementos conductores de la corriente- el cable se electrifica, lo que permite que pase corriente alterna por fuera», agrega.

Según César Muñoz, magíster en ingeniería eléctrica y asesor de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), «debió ser una cantidad de agua suficiente para hacer un puente directo entre la fuente de energía -en este caso un enchufe de 220 voltios- y el usuario del equipo, sin pasar por las bobinas del cargador que bajan el nivel de tensión a cinco voltios. De este modo, la descarga eléctrica pasó directamente al usuario del equipo», explica.

Andrés Mora, ingeniero civil electricista y magíster en ciencias de la ingeniería eléctrica de la Universidad Federico Santa María, cree que «él debe haber tomado el sistema con sus dos manos, porque ahí hay más peligro, ya que se cierra el circuito a través de tu corazón o los pulmones. Entonces generas o un paro cardiaco o respiratorio. Si lo tomas con una mano, el único camino que tiene la corriente es a través del suelo. Entonces pasa por tu brazo y baja por una pierna, donde no hay órganos tan delicados que pueden provocarte la muerte», explica.

Las pericias que hicieron ayer, tanto los peritos de la PDI como el Departamento de Seguridad Laboral y Prevención de Riesgos de la seremi de Salud, cuando aún estaban intactos los vasos con trago en las mesas, llegaron a la misma conclusión: el diferencial de protección estaba desconectado (ver nota página 15).

Recuperando a la familia

Ítalo Alcayaga Cuevas, 29 años, oriundo de Arica, pisó Santiago por primera vez a comienzos del 2014. «Lo hizo para recuperar a su esposa», cuenta Ricardo, el hermano.

En la capital hizo de todo: fue vendedor ambulante, vendió pan, trabajó como guardia en el Metro y finalmente, hace menos de un mes, había conseguido trabajo como copero en el bar «The Clinic» de Plaza Ñuñoa.

«Estaba feliz, comenzando de nuevo en su vida. Estaban saliendo adelante y comprando sus primeras cosas, su refrigerador, su tele. Arrendaban un departamento en Ñuñoa», dice Ricardo. Su prima Rosario Barrios cuenta que Ítalo decía que «solo le faltaba el contrato».

Mauricio Yáñez, administrador del bar, agrega que al joven le sobraba disposición. «Siempre andaba cantando, por eso andaba con el celular para todas partes», cuenta antes de revelar que el jueves, a horas de que Ítalo falleciera, le había ofrecido un contrato a turno completo a partir de marzo.

Cronología fatal

1.- Ítalo toma el celular con las dos manos mojadas para sacar una foto. El equipo permanece enchufado a la corriente de 220 v.

2.- El agua baja por el cable USB y se filtra al transformador, anulando la conversión de 220 a 5 volts. Ítalo recibe por lo tanto esos 220 volts.

3.- Al estar en mal estado, el diferencial (o automático) no corta la energía. De haber estado bueno, el ingeniero César Muñoz cree que apenas habría sentido la descarga.

* Al tomar el cable con una mano, la electricidad baja naturalmente por los pies a tierra y la descarga es menor. Al tocarlo con ambas manos la corriente no tiene por dónde salir.

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