Paula Grassi, esposa de Gokú
La mujer, que espera su segundo hijo, confiesa que el partido con Colo Colo marcó un antes y un después para el ariete.
Desde que Diego Rivarola se consagró por tercera vez campeón con Universidad de Chile, su mujer, Paula Grassi, casi no ha tenido tiempo para descansar. Entre festejos, preparativos para las vacaciones que partieron anoche y compras de última hora, la esposa del ídolo azul casi no ha podido compartir con Gokú.»Además que anda como cabro chico con juguete nuevo, entonces anda loco. Está muy feliz. Quizás nunca lo vi antes así con algún título. A lo mejor ya piensa que puede ser el último», comenta Paula, quien espera su segundo hijo con el delantero: «Lo conocí en el año 2000, meses antes de dar la vuelta con Santiago Wanderers. En ese tiempo no cachaba nada de fútbol. Ahora ya me manejo. Ya lo vi tres veces campeón».
En medio de la algarabía familiar por este nuevo título, Paula no quiere dejar pasar la oportunidad para señalar el día que todo pareció cambiar para su marido este semestre. «Poca gente lo sabe, pero antes del partido con Colo Colo, Diego estaba muy bajoneado. Pensaba seriamente en irse de la U a mitad de año porque no jugaba. Y me lo decía en serio», recuerda.
-¿Qué le aconsejaste?
-Sólo quería verlo feliz. Me decía: ‘De qué sirve amar tanto esta camiseta, matarme entrenando, si después no juego un solo minuto'. Pero vino ese gol a Colo Colo y todo cambió. Nunca más volvió a tocar ese tema.
-Ahora sus compañeros lo quieren retirar.
-Me enteré del canto. Muy ingenioso. No sé lo que quiere hacer él, pero le pedí que jugara hasta fin de año. Él lo sabe.
-¿Qué te respondió?
-No tiene claro. Ahora con la Copa Libertadores del otro año se entusiasmó. Pero ya le dije que lo mejor es que se retire bien del fútbol y no que el fútbol lo deje. Eso me daría pena. Él se merece el mejor final en la U.
-¿Y está preparado para el retiro?
-Sí. No me toca mucho el tema, pero conociéndolo sé que le está dando vuelta en la cabeza ese momento. Y ahí por fin lo veré llorar. No lo hizo para el parto de mi primer hijo, pero estoy segura de que ese día se quebrará. Tal como cuando hizo el gol en el clásico.


