Anthony Senter, de 68 años, fue declarado culpable en 1989 de participar en al menos 11 asesinatos
Junto a su amigo Joseph Testa conformaron la conocida dupla criminal Gemini Twins, encargada de consumar los crímenes encargados por sus jefes.
De acuerdo a «The New York Post», el hombre que cumplía una condena de cadena perpetua más otros 20 años, en Canaan, Pensilvania, recibió luz verde por parte de la Comisión de Libertad Condicional de Estados Unidos para ser liberado en junio del 2024.
«La Comisión determinó que había observado sustancialmente las reglas de la institución y que su liberación en junio de 2024 no pondría en peligro en bienestar público», manifestó al ya mencionado medio un funcionario del Departamento de Justicia norteamericano.
La familia Gambino
En el año 1989, Senter fue sentenciado por autoridades federales a cadena perpetua más 20 años tras haber sido declarado culpable de más de 11 asesinatos. Además, junto a otros mafiosos fue acusado de extorsión, tráfico de narcóticos, robo de automóviles y usura.
Trabajó bajo el mando de Roy DeMeo, uno de los hombres importantes de los Gambino, una de las cinco familias principales de la mafia italoestadounidense, junto a los Bonanno, los Colombo, los Genovese y los Lucchese.
Pero Senter no actuaba solo, pues junto a su viejo amigo Joseph Testa eran los encargado de ejecutar los crímienes encargados por sus superiores. Ambos eran conocidos como los «Gemini Twins», pues todo el equipo solía operar en el Gemini Lounge, ubicado en Flatlands, Brooklyn, lugar donde además se cometió gran parte de sus asesinatos entre 1970 y 1980.
El mafioso, hijo de migrantes italianos, nació en Canarsie, un barrio de New York, en el año 1955. En ese mismo barrio conoció a su amigo Testa. A la edad de 15 años, ya había sido investigado tres veces por robo de automóviles, pero junto a su compañero no pudieron ser condenados, pues eran menores de edad para ese entonces.
Rudy Giuliani, el fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, que presentó inicialmente las acusaciones contra Senter y otros 20 miembros de la familia Gambino, se mostró impresionado por la decisión de otorgarle la libertad condicional. Según sus propias palabras, Senter «debía morir en la cárcel. Mostró, sin exagerar, un desenfrenado desprecio por la vida humana. Era un asesino a sangre fría al que le gustaba matar».


