La actriz es un desastre dentro y fuera de su casa
Su armario más bien parece un outlet: son dos habitaciones gigantes repletas de zapatos y prendas tiradas por doquier. Lo más loco es que yo sé cada cosa que tengo, dice.
The Insider es un sitio en internet que vigila las aguas de la farándula. Y una periodista llamada Niecy Nash visitó la casa de Lindsay Lohan (23), otrora una prometedora actriz reconvertida en terror de la farándula. El objetivo era revelar uno de los secretos férreamente guardados por la chiquilla: su clóset. «Estoy aquí porque he escuchado por ahí que usted tiene una dimensión enorme de insensatez y otro tanto de autoflagelación», le tiró la periodista. «Tengo demasiada ropa. Ese creo que es el gran problema. Tengo muchas pilchas», admitió Lindsay un poco de abochornada.
Entonces la actriz llevó a Niecy hasta la habitación maldita para descubrir un verdadero caos. Cientos de cajas de zapatos apiladas contra la muralla, otras decenas de zapatos esparcidos por el suelo y otras tantas cajas con ropa tiradas por todas partes. En la habitación siguiente, cientos y cientos de perchas con vestidos, algunos de ellos jamás usados.
«Hace un rato no estaba tan desordenado», se disculpó la chiquilla. «Trato de no entrar acá muy seguido. Así de mal están estas habitaciones. Es que yo sólo. ¡Necesito zapatos! Lo más loco es que yo sé cada cosa que tengo», continuó. «Es complicado porque cuando viajas tanto llenas una maleta y no te das cuenta si echas cosas nuevas u olvidas lo que tienes», contó, sin mucha coherencia que digamos.
La idea del programa era impulsar a la chica a ordenar su ropa, como punto de partida para su vida doméstica y emocional, considerando la vida loca de esta muchacha.»Lo que tengo que hacer es deshacerme un poco de algunas cosas y ordenar las demás para que esto no siga como está», reconoció Lindsay. «Lo mismo con la gente, lo mismo con tus comportamientos», le retrucó Niecy. «Oh, bueno, sí, pero esos son asuntos personales que tengo que trabajar», reflexionó la Lohan.
Luego, en el estudio, Niecy entregó su conclusión: «Sé que ella está lidiando con un montón de problemas personales. Pero cuando miras su casa por dentro te das cuenta de que es un fiel reflejo de su vida pública, de sus malas vibras con su familia, de actitudes escandalosas. Pero tengo la sensación de que ella tiene la voluntad para limpiar y ordenar: lo de afuera, lo de adentro, su carrera, todo».
Puede ser, porque Lindsay no lo ha pasado bien en la vida. Nunca se llevó bien con su padre, que pasaba en prisión. Y cada vez que éste llegaba a casa, ella se escondía para no verlo. Hoy es una de las actrices mejor pagadas de Hollywood, con ocho millones de dólares por película y es asesora de la marca Emmanuel Ungaro. Encima, acaba de posar semidesnuda para la revista «Loaded» y se rumorea por estos días acerca de los abusos que habría sufrido de parte de su ex polola, Samantha Ronson. Le pegaba puñetes, incluso alguna vez la quiso estrangular.
Ingleses funan a la pobre Lohan
«Sus cigarritos no son de tabaco»
La revista masculina «Loaded» es de temer. En su último número presenta una sesión de fotos de Lindsay Lohan acompañada de un texto que, más que irónico, es una verdadera funa. Para describirla, dicen que «la Lohan recogió la antorcha justo en donde la dejó Kate Moss: carretes épicos, topless en revistas elegantes, un cigarro siempre encendido y una actitud del tipo que el diablo se cuide», pero pronto aclaran que «los cigarritos de Lindsay no son de los que tienen tabaco adentro».


