Consejos expertos: no meta gorros al tambor ni abuse del detergente, especialmente en polvo
Están construidas y configuradas para el lavado de telas y prendas livianas, recalca especialista de LG.
Carga excesiva. Uno de los errores más comunes del lavado en casa es introducir a presión cargas de ropa que exceden los límites recomendados por el fabricante.
«Las lavadoras vienen diseñadas para lavar cargas completas, pero dentro de los rangos permitidos por el aparato. De lo contrario, el detergente no se diluirá de forma correcta, lo que dificulta un buen proceso de lavado y afecta tanto al electrodoméstico como a las prendas», advierte Pamela Castro, marketing manager de LG Electronics.
Ojo: el exceso de peso del agua y las prendas mojadas puede someter al tambor giratorio a un estrés enorme, provocando un desgaste prematuro de sus componentes internos (rodamientos y sellos). «No solo afectan el rendimiento a corto plazo, sino también pueden generar reparaciones costosas y acortar la vida útil de la lavadora», alerta.
Mucho detergente. Leonardo Miranda, master trainer de Línea Blanca de Samsung Chile, aclara que el detergente en polvo es más nocivo para la máquina que el formato líquido: «Si no se disuelve bien se empieza a incrustar en sus paredes. Cuando se mezcla con el suavizante, que es más grasiento y no se seca, se genera una película biológica donde proliferan bacterias y con ello se genera mal olor al interior».
Concuerda Castro, quien indica que la acumulación de residuos de detergente en el tambor y los conductos puede alterar la eficacia de los sistemas de medición de carga, responsables de la adecuada distribución de detergentes y agua durante los ciclos de lavado. «Esta acumulación también puede aumentar la fricción y el desgaste de los componentes internos, lo que puede deteriorar la integridad estructural de la lavadora y disminuir la eficiencia del lavado», señala.
Artículos inadecuados. Otro error frecuente es poner cualquier cosa a lavar: alfombras, zapatillas o incluso gorros. «Siempre es aconsejable leer las indicaciones de lavado de cada prenda y evitar lavar artículos que pueden ser inadecuados por su tamaño, forma o material. Si son muy pesados, como las alfombras, podrían sobrecargar el tambor. Las lavadoras están construidas y configuradas para el lavado de telas y prendas livianas», enfatiza Castro.
El riesgo de un gorro, en tanto, está en las piezas que no son de tela. «Introducir artículos inadecuados puede ocasionar daños mecánicos al tambor, desequilibrios durante el centrifugado, obstrucciones en el drenaje, mal funcionamiento del sensor de carga y un desgaste prematuro», agrega.
Castro también aconseja revisar siempre sus bolsillos, para que no ingresen residuos como papeles, monedas, encendedores o llaves que puedan dañar el tambor o la ropa. «El papel se deshace y queda pegado en la ropa; también puede tapar los conductos de la lavadora. Las monedas y llaves pueden irse por alguna de sus ranuras, comprometer la eficiencia de lavado y provocar fugas», detalla.
Instalación incorrecta. Otra equivocación típica, menciona Castro, es instalar el equipo en cualquier parte sin considerar las recomendaciones de espacio que vienen especificadas. «Se aconseja dejar al menos 10 centímetros de distancia entre la parte posterior de la lavadora y la pared, y dos centímetros de los muros laterales. Si la lavadora queda justo en el espacio sin el margen recomendado, puede experimentar varios problemas. La falta de espacio puede aumentar las vibraciones y el ruido durante el funcionamiento, afectando negativamente el rendimiento de la lavadora».
La proximidad a las paredes puede dificultar la adecuada ventilación del aparato, causando recalentamientos y reduciendo la eficiencia del lavado. «El contacto cercano con las superficies circundantes puede aumentar el riesgo de daños mecánicos y acelerar el desgaste de la lavadora a lo largo del tiempo», añade.
Olvidar la ropa húmeda. Termina de lavar y nunca nos acordamos de retirar la ropa; queda ahí por horas, y al abrir la tapa todo huele azumagado. «Además del mal olor en las prendas recién lavadas, no sacarlas puede traer varios inconvenientes, como perjudicar el funcionamiento del tambor por el peso extra que se genera», apunta Castro.
Un consejo: deje abierta la puerta de la lavadora durante un par de horas una vez que termine el ciclo de lavado; así evitará que se acumule humedad al interior.
Falta de limpieza y mantenimiento. «Es importante realizar una limpieza periódica siguiendo las indicaciones del manual de usuario de cada lavadora. No tiene sentido introducir prendas sucias para ser lavadas si el tambor, conductos y filtros de la lavadora contienen residuos y moho. La suciedad puede reducir la vida útil del aparato y también se adhiere a las telas, daña tejidos o impregna de malos olores. Incluso puede provocar infecciones o alergias en la piel», subraya Castro.


