Adaptación a la chilena de un libro japonés se distribuye en la zona afectada por el maremoto
Los protagonistas, Rosita y Carlitos, ven volar autos, casas y árboles por culpa de la ola.
Rosita y Carlitos disfrutan de un estupendo día de sol en la costa, pero ponen cara de preocupados. «Oh, se está moviendo el suelo, ¿será un terremoto?, pregunta la niña. «No me di cuenta», le contesta su acompañante.En la radio informan de un terremoto grado 7 y los chicos, luego de pensarlo un segundo, arrancan con la ola gigante de fondo. La historia es parte de una adaptación a la chilena del cómic japonés «Tsunami go Kawai», con la inconfundible gráfica nipona.
El embajador japonés en Chile, Wataru Hayashi, lo destacó en el seminario «Gestión de desastres», que organizó el ministerio de Obras Públicas. «Somos países con cultura sísmica que nos ayudamos», dijo Hayashi, mientras sostenía con orgullo el libro.
La versión adaptada se llama «Peligro ante un tsunami» y se generó luego que grupo de científicos nipones llegara a la Región del Biobío, tras el terremoto de febrero del año pasado. «Se hizo una traducción muy rudimentaria y luego se mejoró. Son datos científicos llevados a la realidad de un niño», explicó Toshimi Kobayashi, representante de JICA (Agencia de Cooperación Internacional de Japón) en Chile.
El texto ya tuvo una primera edición de 3 mil ejemplares que fueron distribuidos en colegios de Talcahuano y Coronel. Pero ya está disponible una nueva tanda de 1.500 libros que también serían distribuidos en el sur.
«La próxima semana esperamos estar en Tirúa y ver cómo capacitar a profesores para que formen talleres», complementó Kobayashi.
En el cómic, Carlitos no sabe de tsunamis, mientras que Rosita se nota experimentada.
Ella es quien llama a correr, con la ola llevándose autos y árboles.
«En Chile, la gente que vive cerca de la costa reaccionó muy bien el 27 de febrero. Porque huyeron a sitios altos. El libro busca mejorar esas ideas, con fotos y hasta rutas de escape para conversarlas en familia», detalló Kobayashi.
3 mil ejemplares se repartieron en Talcahuano y Coronel. Ahora viene una segunda edición con 1.500 libros.


