Hace diez años, en lugar de jubilar, creó la marca La Margot
Nunca tuve conciencia de ser trabajólica, pero mi mamá siempre me preguntaba por qué trabajaba tanto, asegura.
María Luisa Portilla (79) tiene una energía envidiable. Hace diez años, cuando supuestamente debía jubilarse, hizo todo lo contrario. Comenzó un emprendimiento, la línea de vestuario femenino La Margot, diseñada y confeccionada por ella. La bautizó así en honor a su mamá, Margot Acuña.
En la actualidad, sus diseños se venden en Porquetevistes, espacio que comparte con otras marcas de ropa de autor. También en Landa Brands, tienda de diseño argentino en Santiago que la invitó a exhibir sus creaciones.
La idea del septuagenario emprendimiento se reforzó en una cita terapéutica. «Fui a una sicóloga para que me ayudara a hacer la transición cuando estaba en el proceso de retirarme laboralmente. Ella me dijo «sabes, María Luisa, no te veo jubilada». Poco antes había tejido ocho chalecos grandes y no sabía qué hacer con ellos. Los dejé en la tienda Porquetevistes para ver si se vendían y resultó. Así comenzó mi marca», recuerda.
Años subjetivos
El 15 de agosto, cuando María Luisa celebró su cumpleaños compartió una reflexión en Instagram. «Hoy cumplo 79 años. Me veo de 70, me siento de 60 y vivo como de 50. Los años son una cuestión muy subjetiva», posteó.
La energía la ha caracterizado siempre. A los 35 años, cuando su marido se radicó en Francia por motivos laborales, ella aprovechó de estudiar diseño de vestuario en la École Supérieure des Arts et Techniques de la Mode (ESMOD), fundada en París en 1841.
«Estaba en la cuna de la moda y quería hacer un curso de costura. La secretaria de mi marido me ayudó a buscar las direcciones de escuelas de modas, porque hablaba muy poco francés. No tenía vínculo con esa industria. Me mandó sus ubicaciones y empecé a recorrerlas», relata.
Así llegó a la famosa escuela. «Al principio iba a clases y no entendía nada. Me decían que había que cortar y yo ponía alfileres, pero terminé hablando francés rápidamente y saqué el primer premio de patronaje, con una chaqueta que todavía tengo. Debía hacer una pasantía en la casa Paco Rabanne y mi marido tenía que volver, por ende, no me adjudiqué el premio».
Se certificó como diseñadora modelista justo cuando volvió a Chile con su marido y sus dos hijos, que entonces tenían 11 y 13 años.
Tanto trabajo
De regreso en Chile fue académica en Diseño de Vestuario en Inacap, donde llegó a ser directora de carrera. También ejerció como maestra tejedora de grupos de artesanas rurales y trabajó en una empresa que gestionaba licencias de marcas francesas. «Viajé a trabajar con los equipos de diseño parisinos de Ted Lapudis (que popularizó el estilo unisex), y Balenciaga».
Su inquietud laboral no terminó ahí. A los 74 años participó en la tienda Moda Chile, en Casa Costanera. «Estuvimos todo 2022 vendiendo junto a otras cinco marcas. Con tres de ellas postulamos a un Sercotec para formar la Cooperativa de Trabajo de Moda y Diseño de Autor (Coom), de la cual soy su gerenta», detalla.
Además, es parte de la directiva de Moda Chile (que no tiene una relación comercial con la mencionada tienda), agrupación que reúne a aproximadamente 50 diseñadores nacionales y que preside Leonara Musri.
«Nunca tuve conciencia de ser trabajólica, pero mi mamá siempre me preguntaba por qué trabajaba tanto», dice.
Su marido Mario, quien la escucha mientras da la entrevista para esta nota, le hace un comentario. «Tú estás buscando horizontes a los 79 años», le dice.
Fondo de armario
La línea de ropa La Margot está compuesta por diferentes colecciones de chalecos, faldas, pantalones, chaquetas, suéteres, entre otros, confeccionados con distintos materiales como lanas, algodones, linos y sedas.
«Ella trabaja para una tipología de mujer amplia. Mujeres que les interesa la ropa de calidad, con una silueta más bien atemporal. Muchas de sus prendas están focalizadas en tejidos, como abrigos, capas, chalecos. Son de materiales de buena calidad, con siluetas multifuncionales», explica Sofía Calvo, profesora de la escuela de diseño de la Universidad del Desarrollo e integrante de la consultora de sustentabilidad Franca Estudio.
La profesora repara en otro detalle. «Sus prendas puedan ser ocupadas por personas de todas las edades, incluso con esta idea de que la ropa de la mamá la use la hija, según como la combine. Por tal motivo, trabaja bajo el concepto de prendas de «fondo de armario» que funcionan para distintas ocasiones, tanto formales como casuales».



