Asesor económico del Papa bromeó en Icare
Stefano Zamagni expuso sobre cómo tener una empresa rentable y con trabajadores felices.
Es economista y tiene sentido del humor. Sólo así se explica que, frente a una audiencia donde cristianos y estudiosos de las finanzas eran mayoría, haya lanzado en varias oportunidades frases como «los economistas se irán al infierno» o «no hay economistas santos, sí algunos empresarios». Por supuesto, sacó carcajadas.
Se trata de Stefano Zamagni, asesor económico del Papa Benedicto XVI quien, de visita en el país, expuso la charla «Empresa y Felicidad», organizada por la Unión Social de Empresarios Cristianos, USEC, e Icare.
Pero no todo fue chacota. Zamagni, trabajó en la última encíclica «Caritas in Veritate» en la que, según contó, se repite 54 veces la palabra empresa. «En el pasado los temas fueron los obreros y los sindicatos, pero el mensaje de hoy es para los empresarios que si quieren felicidad deben modificar la forma de producción y tratar a los trabajadores como seres humanos», lanzó.
Y ese trato, según él, estaría dado por la capacidad del empleador de confiar en el obrero.
«En las empresas no deben existir incentivos sino que premios. El incentivo es el precio que se paga por la desconfianza y entonces el trabajador no entrega todo su conocimiento. En cambio, si al trabajador se le ayuda a florecer, si se le trata como persona, él entregará lo mejor de sí».
Sin embargo, ¿cómo se les explica a los accionistas que las utilidades han bajado, pero que la gente está feliz?
Zamagni responde. «El gerente tiene que maximizar la ganancia de la empresa en el largo plazo, no en el corto. Las teorías económicas son muy peligrosas. Han producido más muertos que todas las guerras».


