Los nerds con camisa y corbata que abundan en este Starbucks necesitan algo más estimulante para apartarse del mundo que guardan y viven dentro de sus notebooks: no miran a la mesera cuando limpia, ni a la anciana que pide una moneda, ni al cabro chico que vende parches curitas con cara de pena. Nadia Barrientos lo logra sin abrir su boca. Está vestida como todas debieran hacerlo por ley en un planeta que experimenta las consecuencias del calentamiento global: un peto, un short very short y tacos, obvio, son suficientes para traerlos a todos de vuelta a mundanal ruido de la vida real en Providencia. Nadia se para un segundo entre las mesas y las cabezas se levantan por sobre las pantallas y el coro masculino básico susurra un instintivo: «Uh». Nadia se ríe. No le da lo mismo. Le gusta.
«Vivo esto desde chiquita. Los hombres me miran con ganas. Yo soy muy extrovertida, no tengo historia con sacarme la ropa, no tengo problemas con eso. No tengo vergüenza de nada, no siento culpa ni tengo miedos, nada de eso. Me ofrecen mostrar mi cuerpo y acepto encantada. Cuando estás haciendo lo que quieres, es lo máximo y se destapan todos los miedos, y esto es lo que quiero. Hay que poner la mente en blanco y vamos para adelante, y ya está. Me siento bella y deseada, trabajo y entreno para eso», dice Nadia, o el más reciente descubrimiento de Che Copete para la aburrida realidad de muchos.
– Con ese cuerpo, es todo más fácil para ti, ¿cierto?
– La verdad es que sí. Es como loco decirlo, pero en realidad, sí. Yo tengo esa cultura argentina de cuidarme, de verme bonita, de darme mis mimos, peluquería, manicure, solarium, pies, siempre. Y está bueno ser así, porque te abre puertas. En las discotecas, por ejemplo, yo llego sin invitación ni lista, y me ven y dicen: «adelante, señorita». Eso es un plus. No es lo mismo una chica que actúa, baila y canta y todo, y que no es bonita, que una chica que quizás no lo hace todo, no es profesional, pero es linda, como yo.
– Es un profundo mensaje lo que dices.
– Sí, es que la imagen es muy importante. Es mi trabajo. Quizás para triunfar de ingeniera importe poco, pero para este rubro, tienes que tener facha, nada más. Me ha ido bien así. Una vez quise estudiar diseño, pero me dediqué a mi cuerpo. Yo quiero más, siempre. La idea es ir todo el tiempo escalando. Muchas chicas quieren estar en el lugar que yo estoy, lo sé. Y no quiero decepcionarlas.
– Te hablaré desde el prejuicio: ¿eres linda, fogosa y tonta, por ejemplo?
– Bueno, fogosa y ardiente soy, obviamente, querido. Soy muy fogosa, me gustan mucho los hombres, tal cual, qué sé yo, igual, viste. Me importa un carajo que la gente piense que soy tonta, ya está, esa gente es muy cuadrada. La gente que lo piensa que venga acá al frente y a ver si me dice algo. Fogosa soy, tonta, no sé. Sé que hay gente que cree que porque estás en bolas, en revistas o en el escenario, sos una máquina sexual.
– ¿Cómo lo hace una chica tan fogosa en tiempos de soledad?
– La verdad es que no sé qué pasa en este país, no puedo estar así. Estoy complicada ya. Desde que terminé con mi ex novio, en noviembre de 2008, salí con un chico como dos meses, y de ahí que estoy solita. Lo que hago es comer chocolates y comerme las uñas. Es medio terrible todo esto…
– Podrías tener al tipo que quisieras, ¿qué pasa?
– Sabes que es loco, porque yo salgo con amigas que también son bonitas, y nos vestimos llamativas, con poca ropa, mostrando piel, con harto escote y todo, y el chileno como que no se atreve. No se acercan, no nos hablan. Quizás te ven tan imponente que al final se empequeñecen. No lo puedo creer. Ojalá se animen con estas fotos. Que se aviven los hombres, por favor.
– Y el grosor de la billetera, ¿te importa?
– Nada. No me fijo en la billetera. Si me fijara en eso ahora tendría un BMW y un departamento increíble en La Dehesa. Jamás estaría con un tipo por su dinero. Tuve un novio millonario, con fortuna, divino, que aún me dice «vente conmigo que yo te trato con una reina». Es un pibe con facha y todo, lo quiero un montón, pero no lo amo. Y yo vivo para el amor. Quiero estar enamorada. La vida es una sola.
«Me importa un carajo que la gente piense que soy tonta»
Nunca tan urgida
«Ananías me da un poquito de asquito»
Por si tiene problemas de comprensión de lectura, Nadia busca novio. Un novio paternal y protector, incluso de clase media. ¿Un vejete, tal vez? «No, no tiene que ver con la edad. Me gustan lindos, que se cuiden, que vayan al gimnasio, buena carne es lo que busco. No me gusta el tipo carretero, el fiestero, como por ejemplo Giovanni Ananías, ‘El señor de la noche', nooo, eso me mata todas las pasiones. Él es un pibe con buen cuerpo, pero que viva de noche y haya salido con todas las modelos, no va conmigo. Hablo con una y me dice: ‘ay, sí, estuve con él', y así todas. El hombre que está con todas me parece horrible, como que está cochino. Me da un poquito de asquito».


