Integrada por 250 imágenes, la muestra Expuestos aborda la antigua costumbre humana de intrusear con los ojos.
La Galería Tate Modern presenta una perturbadora exposición dedicada al voyerismo
Quizás no hay mayor libertad para observar el mundo circundante que aquella que la Galería Tate Modern de Londres ofrece desde hoy a sus visitantes. El recinto acaba de inaugurar una muestra integrada por 250 imágenes y que está dedicada a la antigua costumbre de escudriñar con la mirada todo cuanto sea posible, especialmente lo que no nos incumbe ni conviene.
Titulada Expuestos: voyerismo, vigilancia y cámara , la exhibición abarca desde la invención de la fotografía hasta el presente y reúne impactantes y diversos ejemplos de la facilidad con que se traspasan los límites entre lo privado y lo público.
El mirón que todos llevamos dentro, con diferentes grados de manifestación, por supuesto, está representado en el montaje a través del trabajo de los mayores exponentes de este extraño impulso: los fotógrafos.
Las imágenes de la exposición pertenecen a autores célebres como Henri Cartier-Bresson, Man Ray, Robert Frank y Weegee, entre otros, pero también hay piezas de profesionales menos conocidos y de aficionados que han tenido la fortuna de encontrarse con un momento y lugar oportunos.
El voyerismo ha sido desplegado en la Galería Tate Modern en sus numerosas variantes: la muestra contiene escenas de erotismo, sexo explícito, suicidos, asesinatos, maltratos, intimidad romántica, vida cotidiana, farándula, conflictos bélicos y vigilancia, entre otros.
La exposición plantea al público que los mirones y sus prácticas son tan antiguos como la humanidad misma, según explica Sandra Phillips, una de las organizadoras del montaje junto a Simon Baker. Agrega que fue la invención de la cámara fotográfica lo que empezó a dejarlos en evidencia, con mayor potencia a medida que avanzó la tecnología y se incorporaron al manual del voyerismo artículos como el teléfono celular y medios como internet.
Gran parte de las fotografías de Expuestos ha aparecido en diarios y revistas. Detrás de algunas hay impresionantes historias. Es el caso de una imagen tomada en Johanesburgo en 1975: un hombre que amenaza con suicidarse permanece en el balcón del sexto piso de un edificio mientras una muchedumbre lo observa desde la calle. Tras dos horas de indecisión, el tipo se lanza y muere. Los mirones, sin pudor ni piedad, lo habían estimulado gritándole «¡salta, salta!»
Pero las escenas de alto impacto también incluyen ejecuciones en cárceles, asesinatos como el del Presidente John Kennedy, muertes por accidentes o actos criminales, bombardeos en Vietnam, maltratos en prisiones de Irak, inmigrantes desamparados y sexo sin censura. Este último tópico está representado por una serie de fotos hot tomadas en los años 80 en un parque de Tokio. Su autor, Kohei Yoshiyuki, se unió durante meses a un grupo de voyeristas que se arrastraba por el pasto para contemplar, y tocar, a parejas que hacían el amor durante la noche. En las escenas se ve tanto a los amantes como a su clandestina audiencia.
En el conjunto, además, hay escenas familiares para todo el mundo, como aquella en la que el blanco vestido de Marilyn Monroe se levanta dejando sus piernas descubiertas. El trabajo de los paparazzi es un protagonista importante de esta muestra, en la que aparecen también Elizabeth Taylor y Richard Burton, Kim Novak, Greta Garbo, Anita Ekberg y otras estrellas (ver recuadro).
El trote de Jackie O
En un lugar privilegiado de la muestra «Expuestos» se encuentran una serie de imágenes que documentan la muerte de Lady Di y de su novio Dodi Al Fayed en 1997, así como los momentos previos al accidente que provocó su muerte en el Puente del Alma en París.
La galería de celebridades incluye a París Hilton saliendo de la cárcel, así como a Jackie Kennedy trotando -e intentando esquivar al fotógrafo, que la seguía a todas partes- por el Central Park en Nueva York.


