Granito fue el favorito del reputado crítico británico Tim Atkin
Anda perfecto con algún embutido como las butifarras, dice Christian Sepúlveda, enólogo de JBouchon.
El cetro lo obtuvo el Granito Semillón 2022, de Viña Bouchon ($25.000), cuyas uvas provienen de un pequeño cuartel de media hectárea ubicado en el sector de Batuco, en el valle del Maule. Según cuenta Christian Sepúlveda, enólogo de J. Bouchon, a cargo de Granito, el vino proviene de parras de más de 80 años ubicadas en la cara oriental de la cordillera de la costa, en el denominado secano costero interior, regadas solo con lluvia. Otro punto a destacar de la calificación es que recayó sobre un semillón, cepa blanca clásica de los años 80 en Chile, con la que se hacía un tradicional vino de mesa. De ser la blanca más plantada en el país, perdió terreno de manos del sauvignon blanc y el chardonnay y hoy solo tiene 620 hectáreas.
¿Qué significa para usted la mención de Tim Atkin?
«Lo primero es de quién viene. Atkin es Master of Wine y son muy pocos en el mundo quienes ostentan ese título. Segundo, él conoce muy bien Chile. Tercero, en los últimos 15 años los blancos chilenos han mejorado muchísimo y que con ese nivel de competencia hayamos sido señalados como el mejor blanco es algo que me llena de satisfacción. Y no sólo por auto referencia, sino por el trabajo de ocho o nueve años que hemos hecho con el semillón, una variedad por la que pocos han apostado en Chile».
¿Qué condiciones de suelo y clima tiene el terroir del que proviene Granito?
«Es un pequeño cuartel que escogimos mediante un estudio geológico por las condiciones de su suelo, que es clave en el carácter del vino. La cordillera de la costa en general se caracteriza por tener suelo de granito, pero nosotros tenemos un tipo de granito que se llama «in situ», que tiene un bajo grado de meteorización y poco contenido de arcilla. En cuanto a clima, al estar cerca del Pacífico, las temperaturas en verano no son tan altas como el resto del Maule, que es más cálido, con un promedio estival que no sobrepasa los 26 grados. Además este viñedo está circundado por cerros, entonces el sol se retira a eso de las 17, con un par de horas menos que el resto. A ello se agrega una pluviometría baja, lo que es importante porque son parras de secano que no se riegan».
¿Cómo se reflejan esas condiciones de terroir en el vino?
«Debido a que las temperaturas en verano no son tan altas, el vino mantiene una acidez natural, por un lado, y, por otro, el suelo de granito le da estructura. Es un blanco que tiene textura en boca, lo que hace una diferencia respecto a los otros blancos, en los que siempre la gente pone atención en que tengan más o menos aroma. En este vino, en cambio, la boca es muy importante. Es un blanco para comer, no de aperitivo. Y eso lo conseguimos básicamente con el suelo de granito que tenemos. El otro factor es que son parras viejas, de más de ochenta años, lo que redunda en uvas que tienen una mayor concentración. En cuanto al trabajo de bodega, para ser sinceros, lo importante es no meter la pata, porque todo viene dado por la calidad de la uva».
¿Con qué se puede maridar?
«Creo que ese es un tema de exploración de cada uno, pero queda increíble, por ejemplo, con unos erizos. Yo lo he probado con crema de alcachofas y también con ostras, y funciona perfecto. Pero un rasgo muy peculiar es que es un blanco que aguanta carnes, debido a su estructura. Anda perfecto con algún embutido como las butifarras».
¿Además del semillón, con qué otras cepas han hecho este trabajo de rescate?
«La verdad no me gusta mucho hablar de rescate, prefiero el concepto de poner en valor. Tenemos una línea de trabajo en que, además del semillón, tenemos país, carignan, cinsault y moscatel de Alejandría. Estas uvas habitualmente se pagan muy bajo, pero nosotros les ofrecemos buenos precios a los productores y lo hacemos como un modo de honrarlas, haciendo buenos vinos para ponerlas en valor, para que más gente las cultive y las conozca el consumidor».
Lo que dijo Atkin del vino que tanto le gustó
En su reporte, Tim Atkin dijo de Granito: «Realizada una fermentación maloláctica completa por primera vez, este blanco de clase mundial no ha perdido nada en cuanto a enfoque y frescura, pero ha ganado en textura como resultado. Aromas a anís, lanolina, flores blancas y especias de repostería dan paso a un paladar estructurado, intenso y refrescantemente granítico, con matices herbales y una emocionante mineralidad y longitud en el paladar.


