La leyenda del hockey se confiesa sobre su relación de amor con Fernando González
La mítica jugadora argentina y el ex jugador de tenis llevan 7 años juntos. Tienen dos hijos: Félix y Lupe. Estamos idiotizados por los chicos, reconoce.
Han pasado siete años desde que Luciana Aymar (46), la ex Leona, la estrella que marcó un antes y un después en el hockey césped, dejó todo atrás, apostó por el amor y se instaló en Santiago.
«Como que dije: ‘No, basta, me la tengo que jugar'. Y acá estoy», recuerda la argentina, cuya presencia como espectadora en el Mundial Junior causa el deleite de grandes y chicos en Ñuñoa.
¿Se podría decir que Fernando llegó en el momento justo?
«Sí, Fernando llegó en el momento justo a mi vida, la verdad. Lo conocí en 2014, cuando me retiré, y nos volvimos a encontrar en 2016, en marzo. A partir de ahí empezamos a salir y no nos separamos más. A los meses me vine a Chile, con mi perro, mis bolsas, todo. Fue la primera vez que hacía algo tan importante en lo personal, de jugármela por una persona».
Luego vinieron Félix y Lupe, ¿qué más se podía pedir?
«Sí, costó que llegaran un par de añitos, pero queríamos hijos y ahora estamos idiotizados por los chicos. Como estamos retirados, tenemos mucho tiempo para disfrutarlos».
¿Los nombres de los niños son en homenaje a alguien?
«En realidad, no. En la familia de Fer son todos Fernando, el abuelo, el papá… y yo no tenía problema en que se llamara así, pero él me dijo: ‘No lo quiero cargar con mi nombre'. Félix nació sietemesino. Iba a nacer en Chile, pero se adelantó. Lo tuvieron que sacar porque me agarró preeclampsia (complicación del embarazo), así que estuve internada mucho tiempo. Lo sacaron y recuerdo que el médico nos dijo: ‘Chicos, pónganle un nombre'».
¿No tenían el nombre?
«No, porque los que yo tenía a él no le gustaban, y los que él me decía tampoco me gustaban. Hasta que le dije: ‘Sabes qué, ¿cuál te gusta?'. Y me dice: ‘Me gusta Félix'. Y le digo: ‘Dale, está bueno porque empieza con F'. Lo cerramos ahí».
¿Félix corrió riesgo cuando nació?
«No, él nació muy chiquito, de 1 kilo 400, pero solo le faltaba engordar. Así que cuando llegó a los 2 kilos nos lo pudimos llevar. Nació en Rosario, igual que yo, el 31 de diciembre de 2019».
¿Y se completó la familia con Lupe?
«Sí, ya tiene 2 años. Cuando nos enteramos que era nena, estábamos chochos, a Fer se le caía la baba. Ella nació acá a los nueve meses. Estábamos entre Lupe y Nina. Luego dije: ‘Ya tenemos a Félix, que es con F, busquemos con L. Y le pusimos Lupe'».
¿Qué país elegirán sus hijos si quieren ser deportistas profesionales?
«Uf, no sé. Pobres, los Panamericanos los volvieron locos. Estaban con la remera argentina y otros días con la chilena. Y gritaban Chile, y después, Argentina. Vieron varias finales entre ambos países, no solo en tenis. Están medio enredados. Que hagan cualquier deporte y lo disfruten. Llegar al alto rendimiento es muy difícil. Los dos tienen las dos camisetas y las dobles nacionalidades, así que si mañana tienen la suerte de representar a alguno de los países, genial. Van a elegir ellos».
¿Qué es lo que más echa de menos al vivir en Chile?
«Mis raíces, mi familia, a mis amigas de toda la vida. Estoy acostumbrada a estar lejos, pero igual se extraña; más que pasé casi toda la pandemia acá, embarazada».
¿Le afectó mucho la pandemia con sus embarazos?
«Cuando nació Félix ahí arrancó la pandemia. Y nos vinimos con él recién nacido y esa parte fue media dura. Estaba muy chiquito, prematuro, no nos podía ayudar nadie. Después nació Lupe (10 de septiembre de 2021), pero ya estaba más abierto todo».
¿Cómo es su velada romántica ideal?
«Te diría que dormir, jajajá. Nos tocan viajes por charlas, donde vamos y aprovechamos de dormir un montón. Recién estuvimos en las Torres del Paine, divino. Viendo una serie soy feliz en casa y él disfruta mucho de las carreras de caballos».
¿Es cierto que usted prepara los asados? ¿Y Fernando no se encarga?
«No, se va a enojar, jajajá. De hecho, ha preparado, sobre todo cuando viajamos a Argentina, le encanta prender el fuego, porque es a carbón, pero allá están mis hermanos y mi papá, que saben preparar. Y acá me gusta hacerlos porque soy más organizada sobre qué tipo de carne poner. Así que si no hay amigos que se pongan en la parrilla, me pongo yo. Fernando atiende más a la gente».
¿Qué es lo más le he gustado de estos siete años en Chile?
«El cómo me ha recibido la gente. Obviamente, que siendo la mujer de Fernando es más fácil, pero me encanta cómo lo quieren. Bueno, Fer se hizo querer».
¿Y qué más le gusta de Chile?
«El vino, aunque me gusta más el malbec (argentino)».


