Macarena Pizarro, una súperprofesional

Fecha:

El rostro de Prensa de Chilevisión entera una temporada sin fallas.

Quien dijo que las comparaciones son odiosas lo postuló porque salía perdiendo en todas. Comparar es sano. Si no se comparara, usted, señora, se habría casado con el primer pelagato que se le hubiera cruzado. Si fue así, no me haga caso y siga leyendo como si nada. Siempre digna usted.

Es que quiero comparar a Macarena Pizarro con Cecilia Serrano en su época como conductora de «24 Horas», cuando formaba con Bernardo de la Maza una pareja que, cuando improvisaba y abandonaban el formato de lectores de noticias, parecian libreteados por el más flemático y brillante creativo británico.

Recuerdo cierta ocasión en que la querida Cecilia anunció «a 100 pesos subirá el sueldo mínimo en nuestro país». Bernardo, presto, la corrigió: «Cecilia, subirá a 100 mil pesos», ante lo que su compañera, sin perder la compostura, replicó: «Ya me parecía que era muy poco».

Al igual que lo que fue en su tiempo en Televisión Nacional Cecilia, Macarena se ha transformado en una confiable y sólida mujer ancla del área informativa de Chilevisión. Y ha habido años en los que demostró su versatilidad. Como el 2021, cuando además de su rol clave en el noticiario central brilló tanto en el debate presidencial como siendo jurado de «¿Quién es la máscara?»

Esta periodista confirma que la credibilidad televisiva no se basa solamente en la permanencia en pantalla, factor que ella ya maneja a su haber. Es necesario, además, un extra, que yo definiría como una mezcla entre un 40% de ángel, un 30% de criterio y otro 30% de «irreprochable conducta profesional anterior».

No vamos a mencionar nombres, pero nunca hemos visto a Macarena Pizarro reprochar a una mujer pobre damnificada por un incendio declarado en un cerro de Valparaíso su «decisión» de vivir allí. Tampoco la hemos visto siendo «comida con zapatos» por una exministra de Educación cuestionada por los altos ingresos que recibía como profesora universitaria. No es su caso.

Por eso hemos considerado justo destacarla, precisamente en un momento en que no ha hecho ruido ni protagonizado ninguna polémica extracurricular. El trabajo de un lector (lectora en este caso) de noticias es muy similar al de un árbitro, en el sentido de que los mejores son los que menos llaman la atención.

Incluso su relación con un colega y compañero de canal transita por la sobriedad más absoluta frente a la teleaudiencia. ¿Se fijó que no lo nombré? Es para reforzar y demostrar que no todos saben de esa situación. Dígame que si Cony Santa María pololeara con Iván Núñez o si Ramón Ulloa y Soledad Onetto tuvieran algo no se sabría. Así somos los bajo perfil. Una especie atípica en el reino de los egos.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...