El mandatario francés, que volvió a aparecer con lentes de aviador, expuso en Davos
Europa no puede comportarse como un actor ingenuo en un mundo cada vez más brutal, dijo en su discurso.
«No aceptamos un mundo donde la ley del más fuerte se impone». Con esa frase, Emmanuel Macron abrió su intervención de este martes en el Foro Económico Mundial de Davos, en la que lanzó un mensaje directo contra lo que definió como comportamientos propios de «bullies» (matones) en la escena internacional. En la intervención, criticó los avances de Estados Unidos frente al control de Groenlandia y las amenazas de posibles aranceles a países europeos que no apoyen sus intereses.
El mandatario francés subió al escenario con lentes de aviador, esto debido a que hace unos días manifestó tener un problema ocular. De hecho, el fin de semana apareció con las mismas gafas en sus actividades en el palacio del Elíseo. Según informó la agencia Reuters, Macron quiso dejar claro que Europa no se dejará intimidar. «Europa no puede comportarse como un actor ingenuo en un mundo cada vez más brutal. La intimidación no puede convertirse en un método normal de las relaciones entre aliados», afirmó Macron.
Vino y champán
Las declaraciones se produjeron tras las amenazas de Washington de imponer aranceles de hasta el 200% a productos europeos, entre ellos el vino y el champán franceses, símbolos clave de la economía y la identidad del país. Para Macron, este tipo de advertencias cruzan una línea peligrosa. Ceder, advirtió, no solo tendría un costo económico para sectores estratégicos, sino también un impacto político profundo sobre la credibilidad de Europa como actor global, sin embargo expresó que había que mantener la calma: «Todos debemos mantener la calma. No debemos dejarnos intimidar».
El discurso de Davos se produjo además pocos días después de que Trump hiciera públicos mensajes privados intercambiados con Macron, una práctica poco habitual en la diplomacia entre jefes de Estado. En esos mensajes, según la misma agencia, el presidente francés expresaba su sorpresa por la actitud estadounidense y proponía mantener el diálogo en un marco multilateral, incluso con la posibilidad de una reunión informal del G7 tras el foro suizo.
Además advirtió que el orden internacional atraviesa una transformación peligrosa. «Estamos entrando en un mundo sin reglas», afirmó, señalando que «las normas que estructuraron la paz y la cooperación tras la Segunda Guerra Mundial están siendo cuestionadas de manera sistemática». Según Macron, «cuando las reglas desaparecen, lo que queda es la ley del más fuerte».
Macron insistió en que esta deriva no es abstracta, sino visible en las relaciones internacionales actuales. «Vemos cómo algunos actores consideran que todo es negociable: las fronteras, la soberanía, los acuerdos comerciales, incluso la seguridad colectiva», declaró. Añadió que «no podemos aceptar un mundo en el que se nos diga: si no obedeces, serás castigado con sanciones, aranceles o amenazas».
Macron defendió con firmeza la postura europea frente a presiones externas. «La Unión Europea debe ser capaz de defenderse cuando es atacada, económica o políticamente», afirmó. «No buscamos la confrontación, pero no aceptaremos la sumisión», añadió, recalcando que «la soberanía europea no es negociable. No se puede construir la estabilidad mundial cuestionando territorios o tratando de imponer hechos consumados». Alertó de que «si aceptamos ese tipo de comportamientos, estamos aceptando un mundo más peligroso, más inestable y más injusto».
Finalmente, el presidente francés hizo un llamado a la unidad del bloque comunitario. «Europa debe hablar con una sola voz», afirmó. «Si estamos divididos, somos débiles; si estamos unidos, somos respetados». Concluyó subrayando que «el multilateralismo, el derecho internacional y el respeto mutuo no son opciones morales, son condiciones para evitar el caos».


