Polola de Tabilo no paró de sacar fotos en el partido ante República Checa
Esta vez, ni los «vamos, Ale» o «vamos, Nico», ni los gritos de aliento del puñado de chilenos que llegó hasta el court 13 de Roland Garros -que se desbordó con tantos checos, que también acudieron en masa a apoyar a los suyos-, fueron suficientes para que Alejandro Tabilo y Nicolás Jarry dieran vuelta a la historia en el dobles de los Juegos Olímpicos de Paris 2024, despidiéndose en la ronda de los 16 mejores.
Ni los casi 40° grados de sensación térmica que hubo a la hora que comenzó el partido ante Tomas Machac y Adam Pavlasek, en esta pequeña pista del complejo, desanimaron a los nacionales, donde como ya es costumbre Nicolás Massú y su ayudante, Jorge Aguilar, no se cansan nunca de alentar. Los familiares de los tenistas también viven su partido aparte en las tribunas. Y en esta ocasión, que el encuentro estuvo para cualquiera, y que se definió en el súper tiebreak por 5/7, 7/6 y 10/4 en una hora y 51 minutos de juego, la pena final fue palpable, sobre todo al ver a Nico, sentado, cubriéndose con una toalla el rostro para ocultar así su tristeza.
Confundida en la tribuna de prensa también estaba sentada en primera fila la polola de Tabilo, Malena de Lorenzo. Con miradas cómplices con el zurdo de cuando en cuando, no se cansaba de aplaudirlo luego de cada punto. Y como si no fueran suficientes las decenas de fotos que le tomó con su smartphone, casi al término del segundo set, cuando parecía que la dupla chilena estaba más cerca del triunfo, sacó una pequeña cámara y empezó a tomarle más fotos a su amado.
«Estuvimos muy cerca, la luchamos mucho. Estuvimos a dos puntos. Duele haber luchado tanto y no haberse llevado el partido. Nos lo merecíamos», admite Jarry. «Uno siempre sueña con llegar lo más lejos posible en un torneo así. Es duro», apunta Tabilo.


