La arena y las oscilaciones térmicas son tóxicas para las piezas del motor
Modelos todo terreno, como camionetas con pick up, son los más aconsejables para este tipo de condiciones.
Los desérticos parajes mineros del norte de Chile requieren no sólo de destreza en la conducción. Antes de exponer un vehículo a las temperaturas extremas, la sequedad y la arena, se recomienda una revisión previa (y otra posterior, para verificar posibles daños al chasis).
Según explica Luciano Chiang, magíster en ingeniería mecánica y electrónica de la Universidad de Stanford, «lo más útil para estos casos es una camioneta 4×4, porque tiene altura -cerca de 10 centímetros más que un clásico modelo de ciudad-, fuerza y un neumático con un dibujo especial para transitar por la arena. Si va a manejar por el desierto se recomienda desinflar un poco los neumáticos, para que mejore la adherencia y el conductor no sienta que se va enterrando».
Al volver desde la arena a la carretera es importante inflar las ruedas nuevamente: se sugiere llevar a bordo un bombín manual o eléctrico; de lo contrario, el neumático se gastará más rápido y también subirá el consumo de combustible.
Todoterrenos
Una camioneta, a diferencia de otros modelos todoterreno, tiene mayor capacidad de carga, destaca Chiang, también académico de Ingeniería UC. «Preferiría una camioneta con una caja de cambio tradicional, no automática. Estas últimas son muy complejas y cuando tienen problemas, resulta más caro repararlas», opina
Juan Barichevich, director del área mecánica de Inacap, realiza una distinción antes de elegir el modelo ideal para manejar por parajes siempre secos: «Si es para trabajar -por ejemplo, en una faena minera-, una camioneta con pick up es la mejor la opción. Para una familia que anda recorriendo el desierto, es mejor un modelo cerrado, porque necesitan más espacio; para eso son ideales los Sport Utility Vehicle, los SUV. He hecho el viaje en camioneta y con un SUV: con la primera sentí más la suspensión, que tiende a ser más dura», indica.
Suspensión reforzada
Cristhian Veragua, jefe de negocios CFC de Gac Motors Empresas, cuenta que dentro de las marcas que comercializa Salfa -Jeep, RAM, Toyota, Mitsubishi, Chevrolet, Nissan, JMC y SsanYong- tienen «modelos 4×4 diseñados para terrenos difíciles, ya que poseen una altura adecuada (25 centímetros) y una suspensión reforzada».
«En estricto rigor, los resortes soportan los cambios bruscos de altura y el peso de la carga -por ejemplo, de una camioneta pick up-, vibraciones constantes de superficies rocosas y también cuentan con los neumáticos adecuados para suelos irregulares: son más anchos y tienen múltiples capas para evitar perforaciones», agrega Veragua.
En cuanto al motor, dependerá de la altura a la que se manejará el vehículo. Barichevich recomienda desde 1.200 cc con turbo, pero que opere con bencina y no diésel. «En Chile no dimensionamos que el diésel que se distribuye aquí requiere aditivos. Se requiere hacer la mantención cada 10.000 kilómetros; si se retrasa en 500 kilómetros, ya se siente el motor con menos fuerza. El bencinero, en cambio, es un poco más flexible», valora.
En casos extremos, con temperaturas bajo cero en la noche, costará mucho que el vehículo parta.
«El frío afecta especialmente a los motores eléctricos, disminuyendo su rendimiento. En el caso de los tradicionales que operan a combustión, se recomienda partir a una velocidad que no sobrepase las 2.000 revoluciones entre cambios cuando hay temperaturas bajo 0. En el caso de los mecánicos, en tercera no aconsejo superar los 45 kilómetros por hora», aconseja Barichevich.


