Varios fabricantes se encuentran en este selecto grupo
Entre innovación, visión de mercado y amor patrio, así se consolidaron los fabricantes que llevan más de un siglo moviendo a la gente.
Corría el año 1810, y mientras en el Reino de Chile se organizaba en la Primera Junta de Gobierno, a miles de kilómetros sobre el Atlántico, en Francia, los hermanos Jean-Frédéric y Jean-Pierre II Peugeot, se instalan con una fábrica para trabajar el acero, que con el paso de los años producirá sierras, molinillos de café y bicicletas. Así estuvieron, hasta que en 1889, Armand Peugeot, se interesó en la fabricación de automóviles, y desarrolló un triciclo impulsado a vapor. El resto, se podría decir, es historia.
La novedad que tenían estas especies de carruajes impulsados por otras cosas que no fueran caballos, llamó la atención de muchos emprendedores y visionarios. Sin embargo, pocos de esos nombres lograron seguir con vida un siglo después.
En Chile, 17 marcas pueden decir que se encuentran en ese selecto grupo: Alfa Romeo, Audi, Bentley, BMW, Chevrolet, Citroën, Dodge, Fiat, Ford, Maserati, Mercedes Benz, MG Motor, Opel, Peugeot, Renault, Rolls Royce y Skoda.
Exclusividad
Si bien ahora uno puede comprar un auto hasta por internet, en el siglo pasado solo algunos pocos tenían acceso a vehículos.
«Tener un auto europeo en esa época era una gracia. Generalmente se los traía alguien que viajaba a Europa por trabajo, o se venía a instalar a Chile con la familia y junto con las maletas se traía el auto», explica Leonardo Pacheco, experto en vehículos antiguos.
En el caso de Estados Unidos, agrega, tenía una vía más regular de entrada. «Era como los carne de cañón, en el sentido que eran autos que no trataban de innovar en nada, eran sencillos y había mucho repuesto porque había una cercanía natural, obviamente», explica.
Con el tiempo muchas de esas marcas norteamericanas instalaron armadurías en Chile. En 1924, Ford abrió su primera planta en Chile. A fines de los 60, el Dodge Dart se armaba en Arica, lo que lo hacía más alcanzable. «Un Dodge Dart, por ejemplo, era como el Nissan V16 de la época, muy común. En cambio, los autos europeos siempre estuvieron como aparte».
Los primeros en…
Que un auto tenga suspensión, dirección hidráulica son cosas que hoy se dan por sentadas, pero en algún momento alguien las tuvo que inventar.
Citroën hacía innovaciones un poco más atrevidas en el aporte tecnológico, explica Pacheco. «Por ejemplo, ellos fueron los primeros que aplicaron la tracción delantera con un esquema invertido que estaba primero la caja y después el motor en el Traction Avant. Y después vino el tema de la suspensión que dijeron por qué tiene que ser mecánica, pongámosle aceite, pongámosle aire y hagamos algo que sea como una alfombra voladora. El volante monobrazo de Citroën no los tenía nadie, solo los prototipos de la época».
Poco a poco, cada marca y fabricante formaron sus propias características. «Francia fue muy innovadora desde la parte técnica, del diseño. Inglaterra siempre trató de ser como liviano y potente, pero a veces no les resultaba, porque usaban piezas mixtas y eran un poco Frankenstein los autos. A los italianos les gustaba jugar con el diseño, pero se preocupaban poco de tener una buena mecánica. Después vinieron marcas como Ferrari y Lamborghini».
Cómo llegar a los 100
Depresiones económicas, guerras mundiales, tendencias que cambian a cada rato, en un siglo pasan muchas cosas y hay que tener buen ojo para ser una marca centenaria.
En la visión de Pacheco; las marcas norteamericanas supieron adecuarse a las características de los mercados, aunque fueran chicos. «No todos querían tener una lancha de 7 metros, y Chevrolet y Ford comenzaron a hacer autos más compactos».
La instalación de plantas en otros países y la estrategia de productos a largo plazo también fue clave. «Los que se quedaron fueron los que pensaron bien y ofrecían modelos para la primera vez que comprabas un auto, hasta cuando ya te jubilaste. Le podías heredar el auto a tu hijo, que era muy común eso».
Otras, sobrevivieron por amor a la patria. «Marcas como Alfa Romeo, no tenían ese concepto larga vida de las americanas y sobrevivieron porque en sus mercados de origen la gente no se podía permitir perder una marca como esta o como Fiat. Eran orgullo nacional. Si es que necesitaban plata, los gobiernos se las daban».
En los últimos años, la sobrevivencia se ha dado a través de la fusión de grandes grupos con sus respectivas marcas para abaratar costos de producción, como Stellantis y el Grupo Volkswagen, y de inversionistas chinos como el Grupo Geely.






