Conductora animó Viña 4 veces: al principio sólo tenía 3 niños
Junto a Ignacio Rivadeneira desarrollaron diversas dinámicas para la caótica semana festivales.
Este fin de semana María Luisa Godoy descansó tras sus maratónicas jornadas animando el Festival de Viña del Mar 2024. Fue la última de las cuatro ediciones en que tomó ese rol, como representante de TVN en el convenio que la estación mantuvo con Canal 13. En cada uno de esos veranos estuvo de cabeza dedicada al trabajo, pero manteniendo sus roles como madre y esposa del abogado Ignacio Rivadeneira.
«La rutina con la que empezamos hace cuatro años fue creciendo y se fue haciendo más intensa, porque cuando empezamos teníamos tres hijos y ahora tenemos cinco. Ellos son lo más importante y no se postergan por ningún desafío profesional. Para mí no existe nada más importante que mis hijos», precisa él. En 2020 nació Ignacio y en 2022 lo hizo Domingo, que se sumaron a Violeta (10), Jacinta (9) y Luisa (5).
«En el segundo festival Mari estaba embarazada y en el siguiente dando papa, entonces entretiempo cumplía su rol maternal», sigue el abogado. «Fue muy emocionante que los canales me permitieran subirme a este escenario embarazada y el año anterior dando papa», dice.
En 2019, en sus días en Viña, el matrimonio se ayudaba con una enfermera particular para el cuidado de los pequeños. «Hoy igual tenemos una figura así. Siempre hemos tenido mucha suerte con la gente que nos ha apoyado y que son parte de la familia. Mis niñas ya están más grandes y colaboran con el cuidado de los menores. Además acá ando con mucha familia, hermanos míos y de Nacho que vienen y ayudan. Y vienen sobrinos, entre los de Nacho y los míos, nuestros hijos tienen como 50 primos», destaca la animadora del «Buenos días a todos» (TVN), que este lunes arranca una nueva temporada.
Inicialmente María Luisa con su esposo e hijos se quedaban en una suite del hotel Enjoy de Viña, pero «ya no cabemos todos en una pieza así que tenemos dos conectadas, porque también los niños tienen diferentes horarios de sueño y algunos van a la Quinta», sigue Ignacio. «Y creen que la pieza de Francisco (Saavedra, su amigo y colega en la animación) también es de ellos porque le van a tocar la puerta y pedir chocolates, jajajá», interviene María Luisa.
¿Iban con todos los niños a la Quinta, Ignacio?
«No. Este año iban las dos mayores y se quedaban hasta el final, se acostaban de madrugada. Les encanta ver todos los shows y acompañar a su mamá en el camarín, aunque igual vamos al público a veces. Luisa aguanta el primer show y luego la traemos de vuelta al hotel y las guaguas no las llevamos, porque aún son muy pequeñas».
La rutina festivalera de María Luisa no es sólo nocturna. Durante el día debía acudir a reuniones de pauta, entonces su marido cuenta que él se encargaba de «sacar a los niños a pasear, ir a la feria artesanal, salir a comer, a la playa o en la piscina del hotel». Asegura que para sus hijos lo que ocurre en torno al Festival es «un panorama».
¿En qué momentos podía para compartir con los niños, María Luisa?
«Durante el festival me acuesto a las 6 de la mañana y despierto como a las 9 o 10. Entonces en la mañana nos acompañaban en la pieza y a medida que me iba cansando por las pocas horas de sueño, los mismos niños me van diciendo quédate aquí en la pieza descansando . Tratamos de almorzar todos juntos después de una pauta de contenidos en el hotel que suele ser hasta las 4 PM y luego de eso me empiezan a maquillar para irme tipo 6 a la Quinta. El año pasado fue el más complejo porque estaba dando papa, entonces me tenía que despertar y estar atenta de eso. Este año sentí que todos estábamos más adaptados. Domingo (el menor) está en el coche y duerme ahí si es que nos tenemos que mover».
¿Se tomó vacaciones por el Festival ?
«Sí, siempre tomamos esto como un evento familiar, así que nos organizamos para tener vacaciones y disponibilidad de tiempo estas semanas. Los niños vuelven derecho al colegio, entonces algunos años volvíamos a comprar útiles, pero ahora los dejamos preparados con los uniformes. Yo vuelvo a la vida laboral, ellos al colegio y Mari al matinal… Nuestra vida normal».
¿Va a extrañar la intensa rutina festivalera de los últimos años, Ignacio?
«Hemos hecho recuerdos que a los niños no se les van a olvidar nunca, sobre todo a las más grandes. Cada festival ha sido una experiencia en sí mismo, han conocido artistas y cómo funciona un evento así».
¿Y a usted, Maria Luisa?
«Me da mucha nostalgia. Este ha sido un trabajo precioso que pude compatibilizar con mi familia, que siempre ha sido mi foco. Han sido los cuatro años más importantes de mi carrera laboral, además tuve dos hijos y he aprendido mucho. Igual va a ser rico tener un verano sin la cabeza puesta en Viña, jajajá. Verlo desde el otro lado y sin la presión de que todo salga bien».


