El expresidente de Brasil estaba con arresto domiciliario tras ser condenado en septiembre
La Policía Federal sospechó de una manifestación convocada por el hijo del político en las inmediaciones del hogar. En paralelo, su tobillera electrónica fue manipulada.
La mañana asomaba en Brasil cuando la esfera política se veía sacudida por una noticia que muchos no esperaban: el expresidente Jair Bolsonaro era detenido en su domicilio, donde permanecía cumpliendo una extensa condena, por parte de la Policía Federal.
En un comienzo, había más dudas que certezas respecto del motivo de su detención, pero a medida que el mandatario era trasladado hacia una sede policial, los medios de comunicación locales comenzaron a hablar de un «riesgo de fuga».
Y es que durante la noche del viernes, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario, convocó a una manifestación en apoyo a su padre en las inmediaciones del hogar donde estaba recluido. Esto encendió las alarmas de la Policía Federal.
A lo anterior se sumó un aviso del sistema de monitoreo, respecto de una manipulación de la tobillera electrónica del político. Ante los ojos de la institución uniformada, el escenario era ideal para facilitar una fuga entre los manifestantes, por lo que el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, ordenó su detención inmediata.
La celda
Vistiendo una camiseta deportiva verde con rayas rojas, Jair Bolsonaro fue trasladado a la Superintendencia de la Policía Federal, donde permanecerá recluido en un centro de detención especial.
La celda que le fue asignada, denominada «Sala de Estado», está diseñada para alojar a autoridades y figuras de alto perfil, según informó el diario «Folha de São Paulo».
En su interior, detalló TV Globo, la habitación incluye una cama individual, un baño exclusivo, un armario y una pequeña mesa con su respectiva silla, junto con aire acondicionado y un minibar.
Por su parte, CNN Brasil informó que el exmandatario contará además con un televisor, y que esta celda posee una ventana que da al exterior.
Respecto a las visitas, estas solo podrán realizarse con autorización del tribunal, de acuerdo con lo dispuesto por el ministro del Supremo, Alexandre de Moraes, responsable de la causa por la cual Bolsonaro recibió una condena de 27 años de prisión, por su participación en el intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
Cabe señalar que la prisión preventiva decretada este sábado no marca aún el comienzo del cumplimiento de esta condena, lo que se proyectaba para las próximas semanas, luego de que el máximo tribunal de Brasil rechazara los primeros recursos de apelación de la defensa por la sentencia que le fue otorgada.


