CNTV recibió denuncias por los comentarios que le hicieron en el programa
En sus redes sociales también ha sentido apoyo. Eso fue una señal contundente para pensar que yo no era la mala, la oportunista ni la víctima, afirma.
Tras la contención de sus cercanos y el apoyo que ha sentido a través de sus redes sociales, María Paz Arancibia ahora habla con soltura sobre lo que vivió en «Primer plano» el domingo. La periodista fue invitada para hablar del actuar de Daniela Aránguiz en TV y ella asegura que la idea señalada por la gente del programa fue «cuestionar los tratos de ella o al menos ponerlos en tela de juicio».
La creadora de contenido es voz autorizada para la conversación, pues fueron compañeras en «Sígueme» (TV+) y asegura que sintió un trato «hostil» de parte de la opinóloga. Pero en el estelar de CHV no lo pasó bien y algunos televidentes tampoco. A la fecha, el CNTV sumaba casi dos mil denuncias por el momento que María Paz califica como «un circo romano, disfrutar pisoteando al otro».
«Yo que viví eso con Daniela Aránguiz (los malos tratos), me pareció prudente poder decirlo (en Primer plano) y de pasadita proyecté esta instancia para hablar un poco más de mí. Ingenuamente creí que con un buen argumento podría invitar a la cordura a esos personajes. Pero jamás imaginé que se iba a respaldar el matonaje en horario prime y con tanta violencia. Además, volvía al lugar en que trabajé 10 años, ese canal se lo conoce de memoria mi hija, entonces fue doblemente trágico», señala la comunicadora.
«La intención de ese panel siempre fue defender la performance de Aránguiz. Fue tal el matonaje que ellos lograron disminuirme emocional y cognitivamente. Yo misma empecé a dudar de mi verdad. Me defendí como pude, no me sentía cómoda, y como acostumbro a pensar lo que hablo, empecé a notar que me tiritaba la voz. Para mi sorpresa, la gente lo vivió igual o peor que yo», dice. En el momento televisivo, algunos de los panelistas presentes (Francisca Merino, Catalina Pulido y Pablo Candia) la trataron en reiteradas ocasiones de «mentirosa», «mosquita muerta», «víctima» y la interrumpieron constantemente.
El apoyo, señala ella, «fue una señal contundente para pensar que yo no era la mala, la oportunista ni la víctima. Y lo mínimo que yo podía hacer después era liderar la causa y publiqué un instructivo para que la gente siguiera denunciando». «Esto fue un ataque en manada y por eso fue tan bajo, poco ético y burdo», agrega. Con la perspectiva del tiempo, María Paz señala que le habría gustado que Cecilia Gutiérrez, Vasco Moulian o Julio César Rodríguez ayudaran «a neutralizar un poco el ataque. Se podrían haber manifestado y no lo hicieron».
Cuando María Paz terminó su participación, Julio César se despidió y le dijo «discúlpame». «Después vino una productora y quiso darme ánimo haciéndome entender que la vida continuaba y que me enfocara en mi hija. Ahí entendí qué había pasado. Me sentí muy humillada». «A mí me carga que me pobreteen, porque me siento una persona muy digna. Hubiera preferido que no me dijeran nada. Fue innecesario», agrega.


