Dos chicas se besan en el foyer del Teatro del Puente sin que a nadie le importe mucho. ¿Apertura en el Parque Forestal o un adelanto de lo que trae la obra que está por comenzar? Puede ser un poco de cada cosa, porque en «Partir y renunciar» Amelia Bande, su autora, enfrenta varios tópicos, entre ellos la independencia, la soledad y el amor, pero siempre desde la óptica homosexual.
María Paz Grandjean está detrás de Tender, la joven que intenta escribir una carta para su pareja. Bombón sexy casi siempre, en la pieza dirigida por Javier Riveros la actriz no oculta su gusto por las féminas.
«No fue difícil, porque el rol lo asumo desde el rollo amoroso de una galla que está enamorada y que se siente muy inmadura a pesar de estar sobre los 30 años. La obra muestra el cuestionamiento de las formas de vida que se exigen socialmente a esa edad y, aunque en este caso se agrega la homosexualidad, el dilema también me incluye a mí, porque según eso yo, por ejemplo, debería tener hijos seguramente», asegura la enfermera experta en temas de alcoba de la película del Rumpy.


