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Autor de la Foto: ALVARO DURAN
Título/Pie de foto: Mariuxi sube el San Cristóbal de esta forma. Tarda 45 minutos en llegar a la cima haciendo estocadas.
En siete semanas y media de entrenamiento bajó de 26 a 16 su porcentaje de grasa corporal
El sábado obtuvo el segundo lugar del Iron Body en Los Ángeles. «Los hombres decían uhhh», recuerda.
Pablo Avilés
Sábado, Región del Bío Bío. Mariuxi Domínguez, ex Yingo, 32 años, ecuatoriana y periodista, está sobre el escenario con un bikini coqueto e ínfimo. Los quince jueces del campeonato Iron Body de Los Ángeles, en categoría Bikini Fitness, analizan cada uno de sus músculos. Ella, en un momento, se pregunta qué hace ahí, pero ese pensamiento se esfuma y respira hondo: le toca mostrar espalda y glúteos al jurado.
«Me puse de espalda, levanté la cola, puse súper duras las piernas, tensas, casi temblando. Luego junté los omoplatos y puse duros los brazos para que se marquen los bíceps, tríceps y los hombros. Son tres segundos, pero parecen una hora. Sentía las miradas, sumado a que en el fondo los hombres presentes murmuraban: uhhh», recuerda. Obtuvo el segundo lugar.
Antes de que pasara todo eso, a finales de 2014, Mariuxi estaba bajoneada. Deportista de siempre, seleccionada de juvenil de voleibol en su país, se sentía con poca energía. Decidió viajar a Miami, Estados Unidos, donde Yoseany Finol, una amiga venezolana y dedicada al fitness. Ella la empujó a darle un giro a su vida. «Me vio y me dijo que tenía que salir de mi zona de confort. Yo me despertaba, entrenaba poco, para que no me doliera y que no me cansara. Me dijo: muévete, no has movido tus energías en muchos meses y estás como en una depresión, te propongo que hagas el bikini fitness. Me muero de vergüenza, le respondí. Pero me decidí a hacerlo. Llegando comencé con evaluaciones, entrenamientos y planes nutricionales de comer varia veces al día», cuenta en el cerro San Cristóbal, uno de los lugares donde se ejercita.
Fueron siete semanas y media de preparación intensa para Mariuxi. En ese periodo vio el cambio de su cuerpo con músculos que no sabía que tenía. Bajó cinco kilos de peso y disminuyó su porcentaje de grasa de 26 por ciento a 16. Lo que más la impresionó fue el cambio que sufrió su zona abdominal, donde aparecieron definidos oblicuos, el recto abdominal y el serrato, que es el músculo intercostal. «Me sorprendió porque mi entrenador no me dejaba hacer abdominales. Los ejercicios más fuertes que hacíamos, los localizados, eran sentadillas, desplantes o estocadas. También otros para bíceps, tríceps y pecho».
-¿Lograste ese físico sin un abdominal?
-Sí y me sorprendió mucho. Yo pensé que me iba a secar haciendo abdominales y no, no fue así. Incluso yo antes me mataba haciendo mil abdominales todos los días y nunca tuve los abdominales de ahora o de la competencia. Se me marcó el recto abdominal, que es toda esa parte del centro. También la línea de división, que es por el porcentaje bajo de grasa corporal que tengo.
Su entrenador, David Núñez, explica: «Al bajar el porcentaje de grasas siempre se van definir y tonificar los grupos musculares. Entonces al hacer un trabajo de piernas, sentadillas, estocadas y cualquier trabajo que requiere resistencia, también estás trabajando músculos estabilizadores como los del abdomen y la zona lumbar. Su fuerza mental fue clave para el segundo lugar que obtuvo, entrenar en doble jornada y cuidarse en las comidas».
Uno de esos ejercicios de resistencia que realizó al menos dos veces por semana fue subir el cerro San Cristóbal haciendo estocadas, que son como detenerse en un paso largo y tratar de agacharse sin que la rodilla de la pierna trasera toque el suelo. Luego se sube y vuelve a la posición inicial. «Se debe hacer con espalda recta y la bajada debe ser apretando. Son 45 minutos desde la entrada de Pio Nono», cuenta.


