La emoción del ex boxeador al ser ovacionado por sus fanáticos en el Club México
Casi medio millar de personas llegó a la velada a beneficio del ex boxeador, que aún enfrenta las secuelas del atropello que sufrió hace tres meses.

«Después del accidente quedé con muchos problemas físicos, con cuatro costillas quebradas, más el golpe. He estado en tratamiento en el Hospital del Trabajador, con muy buena atención, y he visto el cariño muy grande que me tiene la gente que trabaja ahí», cuenta ya un poco más calmado el legendario ex boxeador osornino, quien no se cansó de firmar guantes e incluso fotos antiguas y posters que le alcanzaban sus seguidores, así como sacarse innumerables selfies.
¿Hasta cuándo seguirá su rehabilitación, Martín?
«Hasta noviembre, me han dicho en el hospital».
¿Y cómo sintió el homenaje y la ovación que recibió?
«Muy lindo, pensé que Chile se había olvidado de mí, pero ahora me di cuenta que no. Siento que este es un país que me valora mucho. Creo que la gente que me conoce, que me quiere y que me respeta, sabe que siempre defendí lo mejor que pude a mi país, a donde sea que iba a representarlo. Peleé en 36 países y solo perdí en siete».
Vargas estuvo acompañado por sus hijos: Martín y Natalia, así como uno de sus nietos, Cristián. Su señora, Mireya Inostroza, estuvo ausente al estar delicada de salud. Y sentado en la primera fila, Martín nunca dejó de dar indicaciones a algunos de los boxeadores que eran de su agrado: «Vamos rojo, tire», «salga de ahí, rojo», mientras que las esquinas de los mismos agradecían el apoyo.
Al ser una velada a beneficio también hubo espacio para que el promotor de la jornada, Cristián Salas, hiciera una rápida subasta, donde unos guantes firmados por Vargas se los adjudicó un boxeador del club anfitrión, Felipe Wilson, quien pagó 160 mil pesos por quedárselos; mientras que un saco de boxeo se lo llevó el recordado ex púgil Benito Badilla, aspirante al cetro mundial en 1982 y quien de esta forma mostró su incondicional apoyo a su amigo y colega.
Fue una jornada muy emotiva la que se vivió en el cuadrilátero del recinto santiaguino, donde luego de cinco peleas amateurs, hubo dos profesionales. Aunque fue la última, la que más pasiones despertó entre los fanáticos: en ella, el santiaguino Alan Sepúlveda se impuso por puntos sobre el ariqueño Mario Díaz.


