Violeta Arnaíz, récord de 400 con vallas, comparte departamento con Weil en Bélgica
Sentí que tenía que dar el salto e irme a entrenar afuera, dice la deportista que se fue a Europa como ingeniera titulada.
Violeta Arnaíz (25) tomó el año pasado una decisión que le cambió la vida: apenas terminó su práctica profesional, necesaria para titularse como Ingeniera Comercial de la Universidad de Chile, decidió apostar por su carrera deportiva, así que agarró sus bolsos y se fue a Bruselas. Allá la esperaba su ahora mejor amiga, Martina Weil (26), y la historia empezó a escribirse sola.
«Sentí que tenía que dar el salto e irme a entrenar afuera. A Martina la conocía desde los Panamericanos y me dijo que podía quedarme en su casa. Ahí pensé: Ya, voy a ir por dos meses, en el verano europeo. Así que llegué y nos llevamos bien al tiro, la convivencia fue increíble. Inmediatamente conectamos, nos hicimos muy amigas desde el minuto uno. Y me empezó a ir bien, comencé a entrenar con su grupo, con su entrenador», cuenta la atleta, que vio cómo sus tiempos mejoraban, no solo en los 400 con vallas, «su prueba», sino que además en los 400 metros planos, donde la reina a nivel nacional es su «roomie» desde hace año y medio.
Y Violeta, el 9 de agosto, cuando marcó 56.25 segundos en un meeting en Oordegen, en Bélgica, batiendo otra vez el récord chileno de su especialidad, sintió que todo había valido la pena. De yapa, once días después, en otra pista belga, registró 52.96 para la vuelta a la pista; ubicándose como la segunda mejor chilena en la prueba en la historia, solo superada por Weil.
Fue una apuesta arriesgada, Violeta.
«Sí, había terminado mi práctica, luego me titulé. Así que me fui por mayo y junio del año pasado. Luego volví a Chile, y poco después fui a ver a Martina a los Juegos Olímpicos, una experiencia increíble. Regresé otra vez a Santiago y a fin de año volví a Europa, ya decidida a quedarme más tiempo».
¿Le fue fácil instalarse o tiene ciudadanía europea?
«Estoy tramitando la española por mi bisabuela. Por mientras estoy con una visa working holiday y tengo por lo menos un año más de permanencia asegurada».
¿Cómo es su preparación?
«Entreno con el mismo grupo de Martina, con los gemelos Jonathan y Kevin Borlée, dos belgas de una trayectoria increíble. Tienen 37 años y muchísimos Juegos Olímpicos, Mundiales, Campeonatos Europeos y medallas individuales por el relevo; se retiraron luego de Paris 2024. Estamos desde marzo, porque antes entrenamos con su papá, Jacques. Somos 12 atletas de diversos países. Hay de Eslovenia, Países Bajos, Martinica, nosotras de Chile y el resto de Bélgica».
¿Recibe alguna beca?
«No, yo misma me estoy financiando porque no tengo Proddar todavía, aunque este año la federación me hizo un pequeño aporte, que suma. Pero el gran apoyo es el familiar, de mis padres. Aunque lo entiendo porque recién desde el año pasado empecé a hacer buenas marcas, así que ya llegarán más apoyos. Puedo teletrabajar 15 horas a la semana para una empresa chilena y eso también me ayuda».
¿Y cómo es la convivencia con Martina en Bruselas?
«Al comienzo compartíamos el departamento con una compañera de equipo, que ya se fue. Tenemos dos piezas y un baño, y vivimos en una zona muy tranquila, llena de cafecitos, de tiendas. Es muy agradable y está muy bien ubicado. Para llegar al centro, te tomas un tram (tranvía), a 10 minutos caminando, y llegas en 15, 20 minutos. Siempre está una pendiente de la otra, y tirándola para arriba cuando alguna tiene un bajón. Nos empujamos mutuamente».
¿Se reparten las tareas de la casa?
«Entre las dos las hacemos. La Martina tiene más talento para la cocina que yo, pero igual me esfuerzo, y nos dividimos las tareas súper bien. Cada una limpia, aspira, lava, cuelga la ropa, guarda la ropa. Hay semanas en que el entrenamiento está muy duro y quizás se puede acumular un poco de desorden, pero las dos, cuando ya es mucho, decimos: Ya, hoy día es día de limpieza, y estamos todo el día ahí limpiando».
¿Y está pololeando?
«Sí, aunque él está en Santiago. Por la distancia es duro, pero hemos podido llevarlo bien. Estamos juntos desde finales de 2022, así que ha visto todo mi proceso y ha sido un apoyo clave».


