Al periodista lo ataca el sueño en cualquier lado
Se acuesta casi a las 3 de la mañana y se despierta a las siete. En la tarde trata de dormir siesta, pero no siempre puede. Estoy durmiendo cinco horas al día y eso no es bueno, reconoce.
Lunes 24 de mayo, 15.32 horas. Un insomne Matías del Río (40) pistea por las calles de Santiago montado en su verde Honda Civic híbrido. Falto de sueño y visiblemente cansado, el lánguido periodista olvida el frío vespertino con la radio encendida. Para variar escucha noticias, hasta que una luz roja detiene su andar.
En un dos por tres y en la intersección de Francisco de Aguirre con Américo Vespucio, el somnoliento periodista no da más. «Puse parking y dormí, pero deliberadamente», confiesa con cara de honesto.
-¿Te quedaste dormido?
-Más bien decidí dormir una pequeña siesta en una luz roja.
-¿Y soñaste algo?
– Yo creo que sí, porque me dormí profunda, profundamente.
La desesperada acción quedó documentada en el Twitter de su protagonista (ahí agregó que fue «despertado por un desubicado bocinazo») y se explica en parte por el trabajo de este noble profesional. «Es que tengo horarios extremos», devela todo humilde Del Río. «En el día puedo dormir, tengo bastantes horas libres, pero en horarios que no son de sueño, al mediodía o en la tarde».
Conductor de «Última Mirada» en Chilevisión, Matías sale al aire de lunes a viernes a las 00.30 horas, cosa que le está pasando la cuenta. «Todos los días, por mi pega, le quito muchas horas al sueño y no puedo dormir muy bien».
-¿A qué hora te acuestas, Mati?
-Todos los días me acuesto como un cuarto para las tres de la mañana y me despierto con los gritos de los niños, aunque no los voy a dejar al colegio. Eso es a las 7 de la mañana más o menos.
No es un tema menor. El además conductor de «Mediodía en ADN», de radio ADN, debe lidiar con sus retoños. una tarea agotadora en sus palabras. «Tengo cuatro hijos, de 11, 9, 5 y 3 años. Son muy demandantes y se van a despedir de mí en la mañana cariñosamente cuando se van al colegio», desclasifica.
-Por eso te andas quedando dormido en los semáforos pues, Matías.
-Estoy durmiendo cinco horas al día y eso no es bueno.
-¿Y las siestas?
-No me resulta tanto dormir siesta como a otros, entonces le empiezo a pedir al cuerpo horas de sueño. Le empiezo a robar horas de sueño y eso al final pasa la cuenta.
Pronto el hombre de las siestas cortas tendrá tiempo de sobra. En dos semanas más saldrá de vacaciones, situación que lo tiene más que contento. «Ojalá pueda dormir más. Voy a pasar mis vacaciones solo pero con grandes panoramas», cuenta todo misterioso.
-Matías, volvamos a tu siesta en el semáforo en rojo. ¿Qué soñaste en tu lecho de conductor?
-Soy malo para acordarme de los sueños. soñé con que Chile ganaba el mundial, jajajá. no, no sé. No me acuerdo.
-¿La falta de sueño te ha afectado en otra cosa?
-Me cuesta leer los libros porque me dan ganas de dormir. Entonces es una lata, porque no aprovechas los libros, no le das continuidad a los libros.
-Terrible
-Si estoy tranquilo y sentado, agarro un libro, y a la pagina y media empieza el cabeceo.
-Los achaques de la edad.
-Ya no tengo 15 años para robarle horas al sueño. Ya no tengo edad.
Dormir de día
-No tiene el mismo efecto
Según el diario electrónico científico Blog y Ciencia, «en el trabajador nocturno se produce una desincronización de su ritmo biológico circadiano natural, que se traduce en mayor predisposición a la fatiga». También se especifica que aunque se pueda dormir algunos minutos en el día, no tiene el efecto reparador que sí posee el sueño nocturno.
-«Dormía en mi auto»
Nicolás Vergara, rostro de Canal 13 C, sabe de horarios de trasnoche. «Durante 9 años dormía 4 horas diarias (trabajaba en radio en la mañana y en tele en la noche). Por eso uno aprovecha cada momento para cerrar los ojos, el dentista o una sala de espera. El cuerpo se acomoda a eso. «¿En un semáforo? No, pero entiendo a Matías. Antes de salir al aire yo me iba al estacionamiento y dormía un rato en mi auto».


