Matrimonio compró una casa en Pucón para trabajar en remoto: dos de sus tres dormitorios son oficinas

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Aníbal Cabbada trabaja como científico de datos para una empresa con sede en Ucrania

Cuando llegan visitas, el matemático deja su espacio de trabajo y se traslada al de su esposa para continuar con sus labores.

El licenciado en matemáticas Aníbal Cabbada (34) tenía un proyecto definido antes de la pandemia. Junto a su esposa pensaban dejar la ciudad e instalarse en un entorno más tranquilo, rodeado de naturaleza, cuando se acercaran a los 40 o 50 años. Sin embargo, la crisis sanitaria alteró sus planes y adelantó una decisión que hasta entonces veían distante.
Hasta ese momento, Cabbada no conocía Pucón. El destino apareció en una conversación con un amigo de la pareja que ya había optado por ese cambio. «Le comentamos que queríamos irnos a un lugar más tranquilo y nos contó cómo era la ciudad, la vida allá. En Santiago en ese momento vivíamos en un departamento de 70 metros cuadrados y no podíamos salir a ninguna parte. Cuando se presentó la posibilidad de teletrabajo para los dos, se transformó una realidad», relata.
Esa referencia despejó dudas y abrió la posibilidad de radicarse en este destino. Así, en medio de las restricciones sanitarias, tomaron la determinación de establecerse en la Región de La Araucanía en 2020, atraídos por el entorno natural, los lagos y volcanes, además de amplias áreas verdes.
En ese entonces, el matemático trabajaba como científico de datos en una empresa donde su labor estaba vinculada al machine learning, disciplina con fuerte base en modelamiento matemático.
Ese mismo año ingresó a SoftServe Chile, donde asumió funciones similares, aunque con mayor integración de inteligencia artificial en los últimos años. El cambio, dice, amplió su horizonte profesional. «En la otra empresa yo trabajaba remotamente para Santiago, pero la otra compañía me ofreció mejores condiciones y me abrió al mundo, ya que mi equipo de trabajo está en Ucrania. Entonces, no trabajo para Chile remotamente, lo hago para Ucrania», comenta.
Su esposa es ingeniera industrial y también se desempeña en el ámbito de los datos, aunque desde la gestión de proyectos. «Está relacionada con la gobernanza de los datos, que es un proceso que viene antes. No necesita programar para poder aplicarlo», precisa.
Al llegar a la ciudad arrendaron una vivienda. Con el paso de los años compraron una casa de tres dormitorios en pleno centro.
¿Tienen hijos? ¿Cómo se organizan en el día a día?
«Estamos casados, pero no tenemos hijos. Nos organizamos bastante con los espacios de la casa. De los tres dormitorios, dos fueron reconvertidos en oficina, y el otro sirve de habitación para dormir. Cuando hay visitas, yo generalmente dejo mi oficina y trabajamos los dos en una sola oficina. Pero más del 90% del tiempo cada uno tiene su propia habitación».
 
¿Tienen una buena convivencia al pasar todo el día juntos?
«Sí, absolutamente. Obviamente es un desafío que hay que aprender cómo hacerlo. Pero hemos sobrevivido a eso».
¿Qué beneficios tiene?
«Almorzamos todos los días juntos y también podemos estar presentes en momentos que son difíciles. Por ejemplo, si uno está enfermo, nos acompañamos. Es difícil dejar a alguien enfermo cuando uno tiene que ir a trabajar. Aquí podemos estar atendiéndonos en situaciones así».
 
¿Y cómo se turnan con el tema de quién prepara la comida?
 
«No voy a mentir, pero ella cocina con más frecuencia. En general lo que me funciona a mí es cocinar para tres o cuatro días e incluso congelo. La mejor estrategia que nos ha funcionado es cocinar un domingo para lunes, martes, miércoles y jueves».
¿Por qué quisieron establecerse definitivamente en el lugar?
«Por la cercanía con el sur. Los fines de semana se pueden transformar en un espacio lindo para hacer actividades como trekking. Cuando vivíamos en Santiago teníamos que combinar un fin de semana o tomar parte de las vacaciones para hacer alguna actividad en los parques nacionales. Pero ahora estamos a media hora o una hora de cuatro o cinco parques nacionales. Cada fin de semana podemos hacer algo diferente».
A eso suma panoramas al aire libre como ciclismo, caminatas o tardes en el lago. «Todo eso mejora mucho la calidad de vida», afirma.
Ahora Pucón está lleno de veraneantes. ¿Le molestan los tacos?

«Lo que me gusta es que la ciudad durante esta época está llena de actividades. Hay mucho show y tratamos de quedarnos con lo positivo de vivir acá. Como estamos en el centro, salimos en bicicleta, así no tenemos que estar en un taco. Pero sí, durante esta época hay mucho tráfico vehicular. Creo que este año fue peor que otros».


Tendencia a la baja

Juan Pedro Raino, broker owner de Re/Max Cordillera en Pucón, sostiene que ya no es tan frecuente que las personas decidan migrar a la ciudad para trabajar a distancia, como ocurrió durante la pandemia. «Pero sí sigue habiendo una minoría que con el teletrabajo elige vivir en estos lugares», señala. Respecto del tipo de propiedades que buscan quienes optan por radicarse en la zona, indica que predominan departamentos y parcelas con buena conexión y servicios básicos asegurados. «Muchos de los que compraron hoy están vendiendo porque tuvieron que volver a sus trabajos de forma presencial».

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