El programa regresó este lunes a CHV con una sexta temporada en 15 años
Janis Pope, la ganadora de la segunda emporada, complementa: La gente validó mi danza a través de su voto y eso significó mucho para mí.
Este lunes Chilevisión estrenó una nueva temporada de «Fiebre de baile», el estelar que debutó en 2009 y que con los años se transformó en una plataforma real para sus ganadores. La primera fue Maura Rivera, quien en septiembre de ese año se impuso por votación popular en la gran final a Francesca Cigna, Blanquita Nieves.
Rivera no llegaba desde cero. Tras el fenómeno de «Rojo» (TVN), su carrera había tomado otro rumbo: se dedicó de lleno a las comunicaciones, condujo programas en Zona Latina, realizó el backstage para el Festival de Viña y participó en espacios asociados al certamen, mientras estudiaba teatro. El baile había quedado en segundo plano, por lo que «Fiebre de baile» significó volver a la competencia en un escenario distinto y con más herramientas.
«No sentía presión para nada, al contrario, tenía muchas más ganas de competir porque sentía que tenía más herramientas para lo que es el baile, venía más preparada, sentía que lo iba a hacer mucho mejor que en Rojo», comenta la bailarina.
La exigencia fue parte central del proceso. «Lo más difícil es estar ensayando, es un entrenamiento físico constante,, a diario de muchas horas. Yo creo que enfocarse en eso para hacerlo cada vez mejor, cada capítulo mejor, es una exigencia bastante fuerte y se nota. Se ve incluso en los cambios físicos cuando ya uno empieza a tonificarse, como a tener más resistencia, la memoria también se trabaja mucho, la complicidad con el partner, entonces todas esas cosas van ayudando porque yo creo que es un súper buen ejercicio también», añade.
El triunfo la sorprendió, aunque, destaca, no recibió ningún trofeo y eso ha extrañado con el paso de los años. «Fue una emoción gigantesca. Fue un premio al honor, al trabajo, a todo lo que generó en el fondo competir ahí, porque fue mucho, mucho trabajo, fueron muchos bailes, fue el primer Fiebre de Baile que se hizo, tenía una gran competidora al lado mío, que también podría haber sido ganadora perfectamente, entonces para mí fue como súper sorpresivo también porque yo a Fiebre de baile lo iba a pasar bien, no iba con la mentalidad de que tengo que ganar», asegura.
Tras la exposición llegaron nuevas oportunidades: «Me quedé de jurado para la segunda temporada, la cual obviamente no pude terminar porque en ese tiempo vivía en Rusia, pero sí me quedé un rato de jurado, que también fue bueno para mí».
Y añade: «También me acuerdo de que me llamaron para hacer el backstage de Mi nombre es, con Sergio Lagos, tampoco pude terminar ese trabajo porque vivía afuera, entonces claro, entre que se me abrieron hartas puertas sí es cierto, pero al mismo tiempo yo misma tuve que cerrarlas porque no vivía en Chile. Pero la gente lo recuerda con mucho cariño y hasta el día de hoy».
La segunda ganadora
La segunda campeona del formato fue Janis Pope, quien se impuso a Yamna Lobos. Para ella, el programa significó reconectar con su esencia artística. «Fue reencontrarme con la danza porque había dejado de bailar por muchos años y sin duda yo creo que no es que validó, sino que sumó un hito más de no sólo ser una chica reality, sino que también ser una chica reality y con un talento súper claro», dice.
«Fue súper gratificante, lo disfruté mucho, la gente validó mi danza a través de su voto y eso significó mucho para mí y me permitió mantenerme en los medios», agrega.
Hoy, con una nueva temporada en pantalla, el impacto más reciente lo encarna Skar Labra, última ganadora del espacio, quien además se convirtió en la nueva Reina del Festival de Viña. La historia se repite: la pista no sólo entrega un título, también abre camino.


