El velocista se llevó el oro en los 1.500 metros T46
Mauricio Orrego (23) se emocionó casi hasta las lágrimas luego de cruzar la meta en el primer lugar de los 1.500 metros planos T46 este miércoles. El atleta se convirtió en bicampeón parapanamericano luego de sus triunfos en Lima 2019 y ahora en Santiago 2023, algo quizás impensado por él mismo un par de meses antes.
«Partí el año con una tendinitis rotuliana, perdí todo el entrenamiento del verano. En mayo volví a competir, iba bien, y un poco antes del Mundial de París (julio) me empezó a molestar la rotula de la rodilla derecha. Era un edema óseo, que se demoró 3 meses en salir de la rodilla. No pude correr, tuve que hacer otros ejercicios aeróbicos y de fuerza», explica Orrego (@mauricio_orrego18 en Instagram).
En medio de su recuperación, el atleta tomó una medida radical: dejó Concepción y se fue a instalar al Centro Alto Rendimiento en Santiago para enfocarse en los Juegos.
«Con cada lesión uno pierde confianza. Estaba solo, sin mi familia, amigos, sin mi zona de confort. Mi entrenador también se quedó allá, trabajábamos a distancia. Yo miraba el techo en mi pieza y pensaba si había tomado la decisión correcta. Por suerte los chiquillos del CAR, los otros deportistas residentes, me acogieron súper bien. Se los agradezco», cuenta el también personal trainer.
¿En qué pensó en el momento de cruzar la meta, Mauricio?
«Lo primero que se me vino a la mente fue mi mamá Violeta y mi madrina Jessica, quienes fallecieron el 2019 y siempre me apoyaron en esto».


