Tribunal criticó duramente a fiscalía y a querellantes y los condenó a pagar las costas del juicio
Gonzalo de la Costa estuvo acusado de apremios ilegítimos, lesiones graves y disparos injustificados. Los jueces determinaron que actuó en legítima defensa.
«Nunca dejé de trabajar, seguí mi vida -entrecomillas- normal, pero siempre con la angustia por las penas que solicitaba la fiscalía: 15 años. Eso me quitaba el sueño. 15 años de cárcel en este momento era pensar en que si me condenaban no iba a volver a ver a mis papás vivos. Que si fallecían iba a tener que pedir permiso para ir a sus funerales esposados. Además de todo lo que eso significaba para mi señora y mis hijos», confidencia el mayor de Carabineros Gonzalo de la Costa, de 41 años.
Durante tres años, el uniformado enfrentó un juicio luego de que la Fiscalía Sur lo acusara de cometer dos delitos de disparos injustificados en la vía pública y dos delitos de lesiones graves, en hechos ocurridos en 2019 y 2020, durante el estallido social.
Este jueves, en un fallo unánime, el Sexto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago lo absolvió de dichos cargos, y también de los delitos de apremios ilegítimos que había formulado el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo (Codepu).
A su vez, las juezas criticaron duramente el actuar de la fiscalía y de los querellantes, por insistir en acusaciones «injustificadas», pese a que «las contradicciones entre los elementos probatorios reunidos eran evidentes», cita el fallo.
Las magistradas condenaron al Ministerio Público y a los querellantes a pagar las costas del juicio.
Acusaciones
En el primer hecho, ocurrido el 19 de octubre de 2019, el Ministerio Público acusó a De la Costa de realizar 15 disparos injustificados luego de detener a un grupo de personas tras el saqueo a un supermercado en San Joaquín. En el incidente un hombre resultó herido en un pie. Sin embargo, el tribunal determinó que se configuró la legítima defensa.
En el otro hecho, la fiscalía aseguró que durante la noche del 2 de marzo de 2020, mientras era oficial de ronda de la 50 comisaria de San Joaquín, De la Costa usó su arma en la vía pública de forma injustificada. El disparo habría alcanzado a una niña de 12 años, quien fue herida en el muslo. Pero las pruebas fueron insuficientes y se demostró que era inviable que el disparo que alcanzo a la niña fuera percutado por el carabinero. Además, se constató que en ese momento la comisaría estaba bajo ataque.
El defensor público Juan Pablo Gómez explica que una de las pruebas claves en el juicio fue un detallado peritaje de sonido.
«Se determinó que cuando el carabinero usó su arma fue objeto de 19 disparos en contra. En ese peritaje se determinó la trayectoria de la bala en uno de los hechos, lo que significó que el arma en ningún caso se utilizó para efectuar un disparo directo, sino que fue accidental», señala el defensor.
«Es satisfactorio, porque es una sentencia que confirma el sentido de ser carabinero. Somos formados para proteger a la población civil, no lo contrario. Mi actuar fue en legítima defensa», agrega Gonzalo de la Costa, quien tuvo que cumplir las medidas cautelares de arraigo nacional, firma mensual y prohibición de acercarse a los denunciantes.
Esta era la segunda vez que De La Costa enfrentaba a la justicia. En abril de 2024 estuvo en prisión preventiva tras ser formalizado por apremios ilegítimos en un hecho ocurrido el 11 de septiembre de 2020. Fue acusado de disparar perdigones para dispersar una protesta en la población La Legua, y donde una persona resultó con daño ocular. Luego de estar 29 días en la cárcel, la Corte Suprema revirtió la medida cautelar y quedó libre.
«En esa denuncia la víctima declaró cuatro veces y en cada una dijo haber estado en posiciones diferentes. Finalmente no hubo juicio, porque la fiscalía solicitó no perseverar al darse cuenta que no habían antecedentes».
¿Cómo vivió esa prisión preventiva?
«Si bien estuve en una unidad de detención de la institución, fue denigrante porque yo soy instructor de especialidad, formé oficiales, carabineros. Además, justo en ese periodo mi hija más chica se enfermó y estuvo en la UCI».
¿Fue suspendido o dado de baja?
«Afortunadamente mantuve mi permanencia en la institución. Ahora, evidentemente durante este periodo me tuve que enfocar en mi defensa y eso tuvo consecuencias».
¿Qué fue lo que más le afectó en estos años?
«No solo uno sale dañado de esto. Yo soy papá de un niñito y cuatro niñitas (hijas de su esposa) y es un tremendo pesar. Mi hoja de vida estaba intachable, y lo sigue estando, pero este proceso me truncó la carrera. Ya no puedo seguir ascendiendo, porque ya pasé el plazo en años de servicio para postular a la Academia, requisito para poder ser teniente coronel, como los carabineros de mi promoción. Mi trayectoria quedó limitada al grado de mayor. Esto también significa un detrimento económico importante, no puedo aspirar a un mejor sueldo. Limpiar mi honra tuvo un costo alto».
¿Qué reflexión hace sobre al actuar de carabineros en el estallido social?
«Creo que el estallido social nos enseñó mucho, porque claramente nosotros no estábamos preparados para ese nivel de violencia. Llevo 23 años en Carabineros y jamás había enfrentado una situación de descontrol de ese tipo. Creo que siempre en un proceso de alto estrés y alta exigencia emocional hay ciertos parámetros que no se pueden cumplir estrictamente como dice la norma, pero en general creo que la actuación de Carabineros fue super prudente dentro de todo. Hay gente lesionada, sí, mucha gente lesionada, pero también hubo muchos carabineros lesionados. Esto nos enseñó a perfeccionarnos. El equipamiento ha cambiado y mejorado bastante, tenemos un mayor nivel de protección. Ojala nunca ocurra lo mismo. El país en general sufrió mucho».
Este proceso me truncó la carrera, Mayor Gonzalo de la Costa.