Cristian Moraga replicó un modelo amarillo que apareció en la película American graffiti
Gastó $20.000.000 en piezas nuevas, aunque no todas son originales. Hoy tiene más valor un auto que se pueda ocupar que uno que no se puede mover, dice.
«Soy mecánico de profesión y coleccionista de autos antiguos», se describe Cristián Moraga (50 años). En su día a día, conjuga sus dos pasiones para sacar adelante proyectos personales, como fue modernizar un Ford Hot Rod de 1934 que estaba prácticamente en modo chatarra y hoy circula por las calles de Santiago.
Los Hot Rod fueron una moda después de la Segunda Guerra Mundial, una tendencia que consistió en modificar autos Ford de la época para dejarlos más robustos y armónicos para, idealmente, ocuparlos en carreras.
«Después de la guerra, llegaron de regreso muchos autos a Estados Unidos, como los Ford del año 34 que se transformaron. Se les sacaban el tapabarro, le bajaban los techos un dólar, que era el largo del billete y les instalaban ruedas más grandes para que se vieran más armónicos. Fue una moda muy peculiar de la época del 40 o 50», cuenta Moraga.
Por lo mismo, este proyecto no era cualquiera, se trató de uno de los tantos deseos y sueños que tuvo desde que era niño. «Soy fanático de los autos que salen en las películas, antiguos. Me gustan mucho. Son lo que no pude tener cuando chico, pero ahora lo puedo tener de grande», confiesa.
Este Ford, que se lo estaban ofreciendo hace unos ocho años para que lo comprara, había aparecido con un amarillo furioso en la película de George Lucas «American graffiti» de 1973 (en ella conoció a Harrison Ford y luego hicieron «Star Wars»).
Le insistieron hasta que lo convencieron.
«El de la película era un Ford del año 32 y este, del 34, pero son muy parecidos. Cambia un poco la trompa, pero muy poco. En esa película corrían en un auto amarillo y Universal Studios, en Estados Unidos, tiene una media luna donde tienen en exhibición uno», relata Moraga.
«El auto que compré no andaba nada, era una chatarra más. Estaba botado, cuando lo vi se me ocurrió que tenía que restaurarlo y hacerlo entero desde cero», dice.
Compró el chasis en Estados Unidos, le puso una dirección eléctrica con caja de cambio de cinco velocidades que reemplazó la pesada dirección mecánica original. Le agregó un motor V8 de Mustang de cinco litros.
«Quedó con 240 caballos de fuerza, originalmente tenía 60. Quedó muy moderno», comenta.
Le bajó el techo unos diez centímetros para que quedara más armónico y le puso llantas aro 20.
«Antes usaban de aro 16, que era una rueda muy flaquita», detalla.
Con el color amarillo dio el toque final «La gente se da vuelta a mirarlo», asegura.
Como tiene un taller mecánico propio (es dueño de una empresa de camiones), tardó solo un año en hacer las modificaciones necesarias: «Es poco tiempo para estos temas, pero es porque en mis tiempos libres me meto a hacerles cosas a los autos y, como trabajo con más gente, me ayudan también».
¿Qué partes del auto fueron las que más le costó encontrar?
«Los emblemas y los focos delanteros. No los encontraba por ningún lado porque son bien grandes. Los conseguí en el Club de Burritas que eran de un auto del año 32. El auto tiene algunas cosas originales y otras no».
¿No cambia mucho la esencia de un auto con tantas modificaciones?
«No, hoy es la moda porque tiene más valor un auto que se pueda ocupar que uno que no se puede mover. Vi el diamante en bruto, hay gente que los colecciona, los puristas no les gusta modificar, pero hay gente que los quiere disfrutar. Este Ford se puede manejar en la calle, ahora anda a 100 o 120 km/h por la autopista, frena súper bien. Se mueve por todos lados».
¿Cuánto ha andado con él?
«Desde que lo armé en 2016 ha recorrido unos 2.000 km. Tiene sus papeles al día, el permiso de circulación me sale como $33.000, porque es un auto antiguo».
¿Cuánto se gastó en la reparación?
«Me he gastado como $20.000.000 en hacer todo, más lo que me salió el auto. Pero todo lo que uno invierte en él después se recupera. Este era una auto chatarra, pero con su valor comercial. Uno de este estilo vale desde $3.000.000, pero ya modificado cuesta $30.000.000».
¿Lo quiere vender?
«No, todo tiene su valor, pero no lo hice para venderlo, sino que para mí. Lo arriendo para eventos, películas y matrimonios en @classic_moraga en Instagram».
Cristián Moraga está mostrando este modelo y uno similar en estado chatarra para mostrar un antes y después de la modernización de un auto antiguo en el evento MotorFest Zero 300, que se realiza desde este viernes 3 de mayo hasta el domingo 5 de mayo en Espacio Riesco. En el festival del mundo motor, habrá actividades y campeonatos de freestyle, simuladores de Fórmula 1, campeonatos de karting, drifting, supermoto y rally, colecciones de autos y la opción de hacer test drive de distintas marcas.


