A horas de su cumpleaños 36, Yasmani Acosta repasa su sólida relación y se ilusiona con brillar en Paris 2024
El luchador no olvida sus duros comienzos en Chile, mientras se alista para sus segundos Juegos Olímpicos, luego de haber arañado la medalla de bronce en Tokio.
A casi una década de haberse instalado en Chile, tras abandonar la delegación cubana que vino a Santiago para disputar un torneo, Yasmani Acosta hace un repaso a la decisión que le cambió la vida, en todo el sentido de la palabra, cuando se prepara para competir en sus segundos Juegos Olímpicos representando a su tierra adoptiva.
Este martes, el luchador grecorromano cumplirá 36 años. Será otro lejos de sus afectos: su madre, Marta, y su hermano menor, Yadiel, se encuentran radicados en España; mientras que su polola, Rommina Sepúlveda, vive en Valparaíso.
«Estoy un poquito más viejo ya (risas). ¡Qué rápido se ha pasado el tiempo! Pero siento que en Chile la vida me cambió para bien, rodeado de personas buenas que me quieren. Ahora estoy entrenando en Teteven, en Bulgaria. Salimos hace casi tres meses de Chile, pero siento como si fueran seis. Partimos en Cuba, después fuimos a Croacia, Hungría, Polonia y de ahí nos vinimos para acá con el equipo. Así que no estaré solo ese día».
¿Con quiénes está allá, Yasmani?
«Somos cuatro en el equipo: mi entrenador, Néstor Almanza, Néstor hijo, quien también está clasificado (67 kg) y el fisio. No volveremos a Chile hasta después de los Juegos».
¿Se puede decir que en Tokio arañó la medalla de bronce?
«Sí, en Tokio estuve disputando dos medallas prácticamente, una en semifinal, ya que el que ganaba pasaba a la final; y después tuve la segunda oportunidad para el bronce».
¿Qué diferencia hay en su preparación para esos Juegos y Paris 2024?
«Ahora voy con un poquito más de experiencia, y de sacarme esa espinita que me quedó. Con muchas ganas de salir a luchar por lo que tanto he trabajado y me he sacrificado tantos años. Acá la medalla es lo que importa, así que hay que ser un poquito más exigente y ponerse metas altas».
¿Cuáles son esos sacrificios?
«El deporte a nivel profesional te aleja de tus seres queridos, de tus amistades, porque no hay mucho tiempo para compartir con ellos, pero todo es por cumplir los sueños. El sacrificio es ese, pasar lejos de tu familia, el estar solo cuando quieres llorar, reír. Por eso, cuando se gana una medalla se la valora tanto».
¿Y cómo está su familia?
«Mi mamá ahora se encuentra viviendo en España con mi hermano Yadiel. En Chile no se adaptó porque yo pasaba mucho tiempo afuera entrenando y viajando, y ella se quedaba sola. No estaba el tiempo que debía con ella, y tampoco se acostumbró al clima, a la sociedad. A ella recién la volví a ver luego de seis años, cuando me estaba yendo a Tokio».
Ha seguido pololeando.
«Sí, a Rommina, su nombre es con dos emes, la conocí por Tinder un año después de que llegué a Chile, y ya vamos a cumplir ocho años de relación. Me siento súper bien con ella, porque siempre me ha apoyado. Me conoció cuando era guardia de seguridad y no tenía siquiera 20 centavos para ir a verla a Valparaíso. Entonces, la plata apenas me alcanzaba para pagar mi arriendo y mi comida. Por eso valoro mucho todo lo que ella ha hecho por mí. Ella es trabajadora y tiene su centro de estética».
¿Y tienen planes de matrimonio o hijos?
«Claro que me gustaría tener hijos, pero aún no, sino que cuando deje el deporte, porque no quisiera irme de viaje y dejarlos solos. Con dos niños creo que estaría bien. Ella dice que lo está pensando, ya tiene una niña, Antonella, quien tiene 17 años y con la que me llevo súper bien».
De repente está esperando el anillo primero.
«Ay, Dios, jajajá. Me gustaría antes viajar con ella, ya que en Chile solo la voy a ver los fines de semana, porque de lunes a viernes entreno a doble turno y me quedo en el CAR».
En pocas palabras, ¿cómo resumiría su tiempo en Chile?
«Con una sola me basta: extraordinario. Fueron muchas cosas las que he vivido, pero si las ponemos todas en una balanza, fueron más las positivas que las negativas».
Y como embajador de McDonald's, ¿qué le tienen permitido comer?
«Somos varios deportistas que formamos parte del equipo de embajadores, y más que un auspicio, para mí es como una familia. Cuando puedo, como un Big Mac, pero lo que más me gusta es el helado ese que viene con las cositas de colores de MyM's. Para mí, es el helado más rico del mundo».


