Gobierno se querellará contra los manifestantes que insultaron y rociaron con agua a la titular de Ciencia
Esto debe marcar un punto de inflexión en nuestra nación. La violencia es inaceptable, dijo el Presidente Kast desde La Moneda, donde respaldó a su secretaria de Estado.

A las 11.30 de este miércoles la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación Ximena Lincolao, comenzaba su participación en la ceremonia de inauguración del año académico de la Universidad Austral de Valdivia, sin imaginar que afuera, unos tímidos gritos de unos estudiantes que protestaban por los recortes de presupuesto para Becas Chile de Magíster y Posgrado, y otros recortes en educación relacionados con el ajuste de 3% impuesto por el Presidente Kast a cada ministerio, derivarían después en unos minutos de pesadilla, que incluyeron la entrada de manifestantes al salón, la expulsión de ellos y después una salida de Lincolao entre chorros de agua, insultos y golpes al auto en que su comitiva logró sacarla de ahí (ver recuadro).
Once horas más tarde, bastante más tranquila y escoltada en La Moneda por el Presidente Kast, la Primera Dama y las ministras que integran el gabinete, la profesora de origen mapuche y oriunda de Maipú, que se radicó en Estados Unidos donde ha hecho una reconocida carrera en el ámbito de la educación, la innovación y las tecnologías, se refirió a lo vivido en Valdivia.
«Yo no tengo miedo y esto no va a parar nada, ni para mí ni para otros ministros de seguir trabajando por todos los chilenos y de interactuar con todos los chilenos», dijo a modo de declaración de principios.
«Me vine a Chile a trabajar y a tratar de dar vuelta la mano que Chile me dio, regresar el gran cariño y amor que recibí en la Universidad de La Serena. Yo desde que tomé este cargo con el privilegio de tener este título de ministra, hemos recorrido Chile, hemos ido a muchas universidades. Cuando el rector me invitó a ser parte de la inauguración del año académico de la Universidad Austral de Chile, lo vi como un honor de compartir con ellos, pero también de conocer a los investigadores, a los científicos, estudiantes y autoridades, y eso hicimos desde ayer», explicó, y contó que entre las reuniones también se juntó con científicos e investigadores que «tenían ideas y también ciertos desafíos que querían hacerme saber para que nosotros corrijamos eso en el ministerio», en alusión a las demandas de algunos estudiantes, que después derivaron en los graves incidentes.
«Yo voy a seguir yendo a las universidades, nosotros vamos a seguir conversando con los académicos, con los estudiantes, yo no creo que esto nos para, para nada, yo estoy acá con la dedicación absoluta de hacer un mejor trabajo posible. Mi hijo y mi marido merecen que yo pueda tener éxito en este trabajo y esto significa éxito para los chilenos», comentó y valoró el apoyo transversal que ha recibido.
«Es inaceptable»
El Presidente José Antonio Kast calificó lo ocurrido en Valdivia como «un acto de irracionalidad total, lamentablemente al interior de una universidad, un lugar donde debiera primar el diálogo, el respeto, la búsqueda de la verdad. Vimos esa irracionalidad desatada en un grupo de personas que hoy día ni siquiera merecen llamarse estudiantes. Cuando vemos a una mujer joven gritarle a alguien como Ximena, que es un ejemplo de mérito, de trabajo, de superación, de esfuerzo, de compromiso con Chile:Sáquenle la chucha. Eso es inaceptable, esto debe marcar un punto de inflexión en nuestra nación. La violencia es inaceptable».
Querella
Como lo había anunciado temprano el propio Presidente, el Ejecutivo se querellará por los incidentes y agresiones a la ministra. Así lo confirmó el ministro del Interior Claudio Alvarado, quien declaró: «Este gobierno no se va a amedrentar, quienes creen que la agresión y la intimidación son herramientas válidas para acallar al Estado o frenar el trabajo de sus autoridades, están total y profundamente equivocados. Lo ocurrido es absolutamente inaceptable, una autoridad de gobierno fue amedrentada, retenida y posteriormente agredida en el ejercicio legítimo de sus funciones en un recinto universitario que debe ser por definición un espacio de aprendizaje, debate y convivencia». La querella criminal por atentado a la autoridad será impulsada por la ministra de Seguridad Trinidad Steinert. La universidad anunció una investigación interna para establecer responsabilidades, mientras el rector, Egon Montecinos, desmintió que la Universidad hubiera negado el acceso a Carabineros. Aclarando que no hubo ninguna petición. «Desde el primer minuto hemos dado la cara, no nos escondemos, estuve con la ministra hasta que se fue al aeropuerto. Lamento en el alma lo que pasó y para eso aplicaremos nuestro reglamento interno y colaboraremos con la investigación que ya está en curso de la fiscalía», escribió en X.
Condena transversal
Desde distintos sectores políticos condenaron la agresión sufrida por la ministra de Ciencias. La Presidenta del Frente Amplio Constanza Martínez, dijo: «Solidarizo con la ministra Lincolao ante la agresión inaceptable que vivió en la Universidad Austral. Las diferencias se enfrentan con diálogo y democracia, no con maltrato». En la misma línea el secretario general del PPD José Toro, comentó: «Lo ocurrido durante esta jornada en la Universidad Austral en contra de la ministra de Ciencias es absolutamente condenable. Las protestas son siempre legítimas, pero con respeto porque en democracia, las diferencias se resuelven conversando, no a gritos, ni menos a golpes ni lanzando agua. Toda nuestra solidaridad con la ministra». Fueron algunos de los dirigentes opositores que solidarizaron con la secretaria de Estado.
Aunque la mayor cantidad de reacciones vino desde el oficialismo. «La cultura de la funa, de la cancelación, tiene que acabar, en el Congreso, en la calle y sobre todo en las universidades. Los espacios educativos son precisamente para discutir acerca del conocimiento, para encontrar la verdad, para llegar a puntos de acuerdo y también de disenso, no para funar, no para atacar a alguien, no para juntar gente y amenazarla», opinó la diputada Javiera Rodríguez (P. Republicano), integrante de la comisión de Mujer de la Cámara. «Lo ocurrido en la Universidad de Valdivia es inaceptable. Agredir a una Ministra de Estado no es protesta: es violencia. Este tipo de hechos debe ser condenado sin matices ni relativizaciones. Ninguna causa, por legítima que se crea, justifica la agresión. Mi solidaridad con ella y todo el rigor de la ley contra quienes son responsables de este vil hecho», le siguió su colega UDI, la diputada Natalia Romero.
Los minutos de máxima tensión
En medio de las manifestaciones, la ministra y sus asesores decidieron esperar algunos minutos antes de salir del aula, pero no había manera de esquivar a los estudiantes así que un nutrido equipo de guardias de la universidad trató de abrirle pasó a la ministra entre los jóvenes para subir a su auto y abandonar el lugar, ya que los jóvenes estaban bloqueando las salidas, haciendo caso omiso de la petición del rector de la UACh, Egon Montecinos, para dejar de hacerlo. Lamentablemente para la ministra se topó de frente algunos de los manifestantes más iracundos. Una muchacha le tiró agua con una botella, y otros empujaban a los guardias para tratar de acercarse a ella quien sabe con qué poco santas intenciones, mientras otros guardias la tomaban de los brazos tratando de protegerla para que otros estudiantes no la agredieran físicamente, posibilidad cierta ya que desde la masa algunos estudiantes gritaban, «¡Sáquenle la chucha!, ¡sáquenle la mierda¡», entre otros improperios irreproducibles. Lincolao corrió como pudo, sorteando empujones y algunos intentos de manotazos. Fueron un par de minutos terroríficos hasta que Lincolao logró subir al vehículo que la sacó del campus, el que antes de partir recibió patadas y palmetazos de estudiantes que gritaban