Allí tuvo que superar los miedos de viajar sola
Partió el 28 de enero a Girona para visitar a su nieta de 5 meses. Mirna Shindler pasaría un mes en España y una vez cumplidas sus labores como abuela, se dedicó a recorrer.
«Tuve que ir sola porque en la misma fecha en la que yo partía, el papá de mi pareja, que es irlandés, llegaba a Santiago. No coincidimos», explica la periodista de El Mostrador y radios U. de Chile y Usach.
Reconoce que «al comienzo no me resultaba placentero. Estaba sola porque había que hacer el viaje y si no era sola, no lo hacía, pero fui aprehendiendo a tomarle el gustito».
Conminada por su hija, que se fue a estudiar a Girona junto a su marido, Mirna se arrancó a Barcelona, Sitges, Madrid, Figueres, Portlligat y Cadaqués, donde el pintor Salvador Dalí tenía una casa de descanso.
¿Por qué le daba miedo viajar sola?
«Me cuesta andar sin compañía, porque soy muy despistada y tengo cero sentido de la orientación. Es aproximarse a lo desconocido. Pero cuando logras controlar el miedo, logras darte cuenta que es mucho más fácil de lo que imaginabas. Por ejemplo, me pasó cuando tuve que arrendar un auto para ir a Cadaqués y la ruta incluía varias curvas. Pese a que sufro de mareos, lo hice y logré llegar. Al final es algo terapéutico, porque fui capaz de sobreponerme».
¿Y qué conclusión saca?
«Un día sola en un restaurante pensé lo estoy pasando fantástico. Me armé mis propios panoramas. Fui a ver flamenco, al museo de Pablo Picasso, al Museo Teatro de Dalí, descubrí un salón de manicuristas atendido sólo por hombres vietnamitas y que los comercios en Girona cerraban a la hora de almuerzo, incluso hasta cuatro horas. Cuando sueltas la tensión que te produce, empiezas a disfrutar».


