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Autor de la Foto: MIGUEL ARENAS
Título/Pie de foto: Mirosevic fue aplaudido en su regreso a la precordillera.
El volante de Unión tuvo un cabezazo clave en el empate 0-0 en San Carlos
«No fue un partido fácil», reconoció el Milo sobre el partido con su ex club.
Carolina Silva
Milovan Mirosevic había advertido que era un partido incómodo el que viviría este domingo enfrentando a Universidad Católica, su ex club, por primera vez en el estadio San Carlos de Apoquindo. Pero lo que el volante no se imaginó con tanta exactitud es que protagonizaría la jugada que pudo cambiar la historia del partido (terminó 0-0) cuando sacó un cabezazo que se fue rozando el poste derecho del portero Franco Costanzo, a los 85 minutos, dejando en silencio a la hinchada cruzada.
El volante estuvo a punto anotarle nuevamente a su ex equipo, tal como lo hizo el 26 de julio de 2014. «Tuve esa oportunidad, pensé que se había ido más lejos. Hubiese sido bueno para las pretensiones de Unión y, por otro lado, hubiese sido difícil. Pero no se dio no más», confesó más tarde.
Pese al momento de tensión, el Milo recibió puro cariño de su ex hinchada. Antes del partido, fue aplaudido cuando lo nombraron en la formación de su equipo por el altavoz. Tras el encuentro, algunos fanáticos lo saludaron y otros más lo esperaron a la salida para tomarse fotos con él.
«Quería ganar. Pero lógicamente que estuve toda la semana pensando ‘qué pasaría si' o cómo iba a ser jugar acá. No fue un partido fácil», reconoció el jugador hispano.
-Te viste ahí bien concentrado cuando te aplaudió la gente.
-Sí, entre que me da un poco de vergüenza y uno tiende a emocionarse. Tenía pura cara de serio.
-¿Y con el pitazo final sentiste un alivio?
-Sí, porque terminaba. Para mí no era un partido fácil de jugar y el resultado fue justo.


