Mónica lloró en la despedida del cura Berríos

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El polémico sacerdote de la cota mil hizo su última misa antes de partir a Burundi

A lo mejor no nos vemos nunca más, dijo el ex capellán de Un techo para Chile. La periodista de TVN no ocultó la emoción.

Faltaban quince minutos para que comenzara la misa, pero el gimnasio del colegio San Ignacio del Bosque ya no daba abasto. Eran miles los fieles que esperaban. Tras 17 años, el cura Felipe Berríos encabezaba por última vez la ceremonia, antes de partir como misionero a Burundi.

Al ex capellán de «Un Techo Para Chile», que armó una fuerte polémica al criticar el espíritu de las universidades construidas sobre la cota mil, no le era fácil moverse. Los abrazos y las lágrimas le llegaban de todas partes y el mediático hombre, al que no le gustan las despedidas, intentaba cumplir sin quebrarse. Logró subir al altar y allí trató de mantener el humor.

Bromeó al recordar el caso de un ladrón que robó en una iglesia y que como castigo tuvo que ir a misa por un mes. «Yo me pregunto qué habrán hecho ustedes que vienen hace tantos años a misa», chistoseó y se quejó cuando varios colegas llegaron a acompañarlo de cerca. «Me van a pillar los padres de que me saltaba oraciones en la misa», dijo y sacó risas de conocidos fieles, como los periodistas Mónica Pérez, Matías del Río e Iván Valenzuela. También del ex ministro René Cortázar y del diputado Jorge Burgos.

Luego vino un poco de seriedad. «A lo mejor no nos vemos nunca más, a lo mejor es cierto, pero estamos de paso», dijo, antes de justificar su decisión: «La mejor manera de querer a mi mamá, a mis hermanos, a ustedes, es siendo un cura jugado hasta el final por lo que uno cree». Luego, leyó sus votos ante los presentes y puso una canción.

Al terminar la misa Mónica Pérez salió con los ojos llorosos, sin hablar. Iván Valenzuela también quedó para adentro: «Fue súper emocionante, cuando leyó los votos al final fue… yo entiendo la vocación de Felipe, sus decisiones las comprendo, pero al mismo tiempo siento que perdemos a un provocador absolutamente insustituible, a un hombre de una sencillez… por eso estoy tan emocionado todavía, nos quedamos con un vacío».

Adiós tecnológico

Sacerdote tenía sorpresa en su celular

Ya al final, cuando se esperaba el momento de las palabras más difíciles, Felipe Berríos comenzó a buscar algo entre sus ropas. Era su teléfono celular y contó que quería compartir una canción que allí guardaba. «Ojalá que nadie me llame ahora», rogó.

Sus súplicas fueron escuchadas y comenzó a sonar un tema que decía: «Donde quiera que me encuentre, siempre seré pasajero (.) Puedo hablar, puedo reír y hasta me pongo a cantar. Pero mis ojos no pueden tanta lágrima guardar». La última estrofa decía «Todo quedó allá en Santiago, mi comienzo y mi final», pero cuando la canción terminaba diciendo «elegiría la gloria de volver a mí país», el sacerdote advirtió que esa parte «no era tan así» en su caso.

Una hora más tarde, con decenas de cartas de despedida en las manos, Berríos contó que «siempre he sido malo para las despedidas, pero no podía irse uno así no más».

-¿Cuál es la historia de la canción?

-Es una de Isabel Parra, que había escuchado hace tiempo y siempre me había gustado mucho, porque en el fondo somos siempre pasajeros.

-¿Qué echará de menos?

-Tal vez, la marraqueta.

-¿Piensa volver?

-El Señor dirá.

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