La diva se llevó todos los premios y dio un show histórico en la Quinta Vergara
Ellos son mi todo, dijo al abrazar a los jóvenes. Gracias por sostenerme, afirmó en una noche épica con 46,7 puntos de rating.
La noche del lunes fue una jornada con una estrella excluyente: Myriam Hernández, presentada por la voz en off (de Pancho Melo) como «una de las reinas de la Quinta Vergara». Hasta el recinto había llegado bien acompañada por su hijo Jorge, el nuevo manager luego de que la estrella se separara de su marido, Jorge Saint-Jean. Al final del show, cuando ya la estrella tenía todos los premios en sus manos, el joven, junto a su hermana Myriam, subieron al escenario para abrazarla. Mientras el rating marcaba 46,7 puntos. El rating promedio de la poderosa presentación fue de 39,4 puntos.
El show partió tras una inoportuna tanda de comerciales y un repaso de la noche anterior. La transmisión volvió para dar paso a la gran diva del martes. Y así, a las 9.43 horas inició el número de Myriam, con un emotivo video en que se le veía en sus primeras incursiones festivaleras hasta su dúo con Carol G. La figura de la estrella se apareció en el escenario con un revelador vestido negro que dejaba ver sus piernas e inició con «El hombre que yo amo», hitazo que provocó el delirio en la Quinta.
Sin tregua, continuó con «Te pareces tanto a él», coreado por el público como si fuera el karaoke más grande de Chile. «Qué tremendo, soñaba con este momento, 23 años pasaron (antes de que se cantara en la Quinta) y 35 años desde que me paré por primera vez. Ustedes hicieron realidad ese sueño. Gracias infinitas a Dios, a ustedes, a todos», dijo.
A continuación retomó el tren de éxitos con un medley espectacular: «Eres», «Mío», «Si yo me vuelvo a enamorar», «Dónde estará mi primavera», «Deseo», «Tonto», «Rescátame de aquí» y «No te he robado nada».
Para el siguiente número, mientras Myriam se cambiaba de vestuario, aparecieron los Power Peralta para acompañarla con «Leña y fuego». Con acento caribeño, uno de los Peralta agradeció «el honor de acompañantes» y dijo que «para Chile, eres nuestra reina».
Cuando aparecieron los animadores, Myriam agradeció el cariño y poco después le entregaron la gaviota de plata que ella besó. Mientras caían algunas lágrimas de sus ojos, cantó «Un hombre secreto» acompañada a todo pulmón por el Monstruo. Siguió con «Invencible», una canción que dejó boquiabiertas a las coreanas del grupo K Pop NMixx. «Podemos levantarnos y volvernos invencibles siempre. Es lo más importante que tenemos (…) Hay mucha gente que está viviendo una enfermedad, una dolencia como ustedes, como yo, pero lo más importante es sacar esa fuerza y seguir adelante», afirmó la estrella.
A continuación, se tomó el piano Valentín Trujillo para acompañarla con «Se me fue», uno de los éxitos más personales en la carrera de Hernández, ya que se lo dedicó a su fallecida abuela. «Tío, te debemos tanto», comentó la diva para homenajear a la leyenda de la música chilena.
Le llegó el turno a «La fuerza del amor» y «Quiero saber», ejecutado con un arreglo moderno que sufrió un descuadre de la música. Ya el show cumplió una hora cuando la baladista entonó «Peligroso amor», uno de esos temones que la ayudaron a hacer despegar su carrera. Al finalizar, los animadores le entregaron la merecida gaviota de oro. Los animadores siguieron con una eterna explicación sobre la gaviota de platino, sin que la alcaldesa Macarena Ripamonti se diera por enterada. La transmisión televisiva fue caótica: la autoridad y los jerarcas de la productora Bizarro se dieron mil vueltas durante 9 minutos y 49 segundos antes de darle el más que merecido premio a una de las cantantes más populares de Chile. «Gracias por sostenerme», expresó, con los ojos llenos de lágrimas.
«Me queda darles las gracias a dios, mis hijos que son mi sostén, mi familia, mis padres, mis amigos, mi staff de músicos y ustedes», comentó. Poco después sus hijos,Jorge y Myriam, subieron al escenario para abrazarla. «Ellos son mi todo», dijo la diva.
Ya bajo el escenario, la cantante explicó su emoción: «Lo más maravilloso para una madre es abrazar a sus hijos, siempre en momentos especiales. Pero esta noche fue un momento único. Esta noche de verdad abrazar a mis dos hijos que han sido mi sostén, mi fortaleza, mi mejor producción. Fue mágico, de verdad. Lloramos antes de salir al escenario».
Sobre trabajar con su hijo, Myriam explicó cómo el joven Jorge reemplazó a su padre como manager, tras la publicitada separación de la pareja. «Hace dos meses no sabíamos qué hacer. Un día (su hijo) me dijo que iba a pedir dos meses sin goce de sueldo en la agencia donde él trabajaba. Me llama un día y me dice que no le fue bien, que le dieron sólo un mes de permiso. Por dentro yo no sabía qué iba a hacer, y me dijo: renuncié, no te voy a dejar sola. Fue el regalo más maravilloso», explicó.


