Influencer Shina Novalinga da a conocer la cultura inuk en Instagram y TikTok
Kunik el nombre real del famoso gesto de cariño que se da entre los pueblos cercanos al Ártico.
«Mucha gente piensa que este es el beso esquimal, pero queríamos mostrarte el verdadero beso inuit y se llama kunik. Por lo general, se hace con mucha emoción. ¿Quieres demostrarlo? Así, cuanto más amor tienes por una persona, más fuerte lo das. Como si tomaras su mano y dijeras snif snif», dice Novalinga en el video con su madre que tiene más de un millón de reproducciones en Instagram (https://bit.ly/3YzA8jv).
En menos de 30 segundos, la joven que se dedica a visualizar la cultura de los inuits, rompe el mito de un tipo de beso masivo que habíamos entendido mal. Empezando con que esquimal se considera un término despectivo y es rechazado por los pueblos originarios a los que se supone identifica, quienes prefieren su nombre nativo inuit.
Invento de Hollywood
El llamado beso esquimal fue mostrado por primera vez en lo que se suponía era un documental llamado «Nanook del Norte», del director Robert J. Flaherty, quien filmó a verdaderos inuits en el Ártico, pero montó las escenas para poder usar las cámaras de esos tiempos como adaptó el nombre y las esposas del protagonista.
Fue en una de las pocas escenas espontáneas que una mujer le da a su bebé un kunik, presionando su nariz contra las mejillas del bebé y respirando su aroma, pero como casualmente presionó ambos lados de su nariz, desvirtuó en lo que se pensó entonces era el beso esquimal.
Padres e hijos
Más que una expresión de amor romántico, el kunik (beso o saludo) es una muestra de afecto familiar.
David Joanasi de Inuit Tapiriit Kanatami, la organización nacional de representación que protege y promueve los derechos e intereses de los inuits en Canadá, ya había intentado explicar esta diferencia, pero en 2005, mucho antes de la masividad de las redes sociales.
Explicó entonces que lo más común es entre padres e hijos o hacia niños en general: «Cuando eres un bebé o un niño pequeño, tus padres, abuelos y hermanos mayores te huelen y te frotan la cara con la nariz».
Estímulo táctil
Pablo Salinas, neurólogo de la Clínica Quilín de la Universidad de Chile, considera que puede haber varias explicaciones para que quienes viven en climas muy fríos prefieran besarse con la nariz en vez de los labios.
«El estímulo táctil estimula receptores que inhiben a los receptores de temperatura y de dolor que están al lado, disminuyendo la sensación de frío y dolor. También podría ser por la percepción de olores y su relación con las hormonas», comenta.
Salinas agrega que los receptores de tacto, temperatura y presión son los mismos en toda la piel, cambiando sólo su agrupación en ciertos sectores. «La nariz es la puerta de entrada del olfato, sentido esencial en los mamíferos. Así que puede haber un factor de olor a pesar que los labios tienen más receptores de tacto y que por eso se siente tan rico besar», cuenta.
No quedarse pegado
César Cuevas, zoólogo de la Universidad Católica de Temuco, lo relaciona a nuestro instinto animal y conocer que el cuerpo humano no es capaz de reponer el calor en nuestra lengua o boca igual o más rápido que lo extrae el hielo.
«Las comunidades de homo sapiens que habitan en las áreas gélidas de Groenlandia han evolucionado etológicamente. Su comportamiento gregario, para manifestar conductas afectivas, de saludo solo rozando la región frontal de la prominencia nasal, les evita exponer zonas húmedas del cuerpo a condiciones bajo cero grado, pues si lo hicieran estos líquidos, al contacto con el medio externo frío, cambiarán a estado sólido, quedando pegados en un beso congelado», dice Cuevas.
Salinas advierte que el frío es mayor en la nariz porque «es cartílago con piel, los cartílagos tienen menos irrigación sanguínea y por eso se enfría tan fácil y rápido». Por lo que frotarla en la mejilla de alguien puede ayudar a mejorar su temperatura.
Hongi
Otra concepción errada es que sólo los inuits tienen este tipo de beso porque en la cultura maorí, está el saludo tradicional llamado hongi, durante el cual dos personas juntan nariz y frente, para compartir la respiración, con la creencia que acerca a las personas y fortalece su relación.


