La periodista pololea hace tres años con el karateca
Minutos después de darle a Chile la duodécima medalla de oro en los pasados Juegos Panamericanos, el karateca Rodrigo Rojas se encontró con su polola, la periodista Natalia Mandiola, y se dieron un emocionante abrazo, mezcla de amor, agradecimiento, liberación, y felicidad (https://acortar.link/TLOVJ2). Se dieron cuatro besos y a los dos se les llenaron los ojos de lágrimas. La secuencia fue capturada con un celular y fue una de las más emotivas de Santiago 2023. Tres semanas después de eso, ella cuenta todo lo que había detrás de ese momento de intimidad que se transformó en público y detalla cómo es ser pareja de un deportista de alto rendimiento.
Natalia dice que, a menudo, la gente le escribe en su Instagram (@nataliamandiola) frases como «me encanta tu relación con Rodrigo, son la pareja perfecta». Ella de inmediato contesta que «no, estamos lejos de ser la pareja perfecta. Nos llevamos increíble, pero hemos tenido dificultades. Claro, lo importante es estar comunicándose, estar unidos y luchar hasta el final por la relación», recalca sobre su pololeo de tres años con Rodrigo (empezaron en octubre del 2020 y hace dos años viven juntos).
«Yo he tenido que adaptarme mucho a él, en tiempo y en apañarlo, yo creo que eso es lo principal. Ser súper partner. Entender que está luchando por su sueño, pero que también estamos juntos en una relación y tenemos que echarle para adelante», parte explicando Natalia.
¿Qué ha sido lo más difícil?
«Sus viajes. Cuando llevábamos cuatro meses juntos tuvo que irse tres meses para prepararse para los Juegos Olímpicos (Tokio 2021). Era pandemia, yo me contagié y hubo momentos difíciles. Ahí la relación podría haber fracasado, pero fructiferó. Si yo no hubiese tenido fortaleza mental al principio quizás no estaríamos juntos ahora».
¿Pero cuánto viaja al año?
«Este año, en que se estaba preparando para los Panamericanos, fueron cinco viajes y siempre son de un mes. Aparte, siempre tenemos mucha diferencia horaria porque los campamentos de entrenamiento son en Egipto, en Jordania… allá el karate es muy bueno, entonces el roce que se consigue entrenando con ellos les sube mucho el nivel».
¿Y de esos viajes hubo alguno más doloroso para usted?
«El último preparatorio para los Panamericanos fue duro, se fue desde principios de septiembre a principios de octubre. Pasé mi cumpleaños (27 de septiembre) sola, trabajando mientras él estaba allá, fue el viaje que más duro me pegó».
¿Qué otra cosa es complicada?
«La ansiedad que sienten en la previa de una competencia importante. Literalmente, se pone callado y un poco más enojón, el día que lo fui a dejar a la Villa Panamericana dije gracias, Dios , porque si no íbamos a terminar agarrados del moño, jajajá, estaba bien insoportable. Aunque no es fácil convivir con eso, yo lo entiendo y ya estoy acostumbrada, como dicen los argentinos si te gusta el durazno, bancate la pelusa «.
¿Qué hace usted en esos momentos de ansiedad?
«Como ya lo conozco, cuando noto que está así trato de darle su espacio para que no se sienta agobiado. Hay que entender sus procesos y también hay presión, porque con Rodrigo íbamos a ver los juegos, antes de que compitiera, y la gente le decía esperamos el oro y eso es heavy».
¿Lo deja solo?
«Le doy su espacio sin dejarlo solo, intento no hablarle nada de la competencia. En esos momentos uno tiene que entender y acompañar».
¿Con los tiempos o las comidas no tienen problemas?
«No, él entrena de lunes a sábado, excepto los miércoles. Entrena karate en la mañana y físico en la tarde. Su trabajo es entrenar. Yo entreno todos los días también y hago mis cosas así que eso no es un problema. Casi siempre almorzamos juntos en la casa. En las comidas, yo como mejor que él, jajajá. Yo soy muy matea, tengo una nutricionista y peso mi comida. Él come saludable y este año se puso más riguroso».
Natalia, detrás del abrazo que se dieron cuando Rodrigo ganó el oro, ¿qué había?
«Había un proceso gigante que él ha vivido por mucho tiempo, llevaba 12 años buscando esa medalla, fue un período súper largo, de mucho sacrificio y de mucha resiliencia».


