Francisco Vidal respondió a últimos misiles de Andrés Velasco
Pese a todo, el historiador PPD quiere dejar atrás el ninguneo. Mi mano está dispuesta al saludo, dijo.
Apenas comenzó esta fría semana, el ex ministro Francisco Vidal se miró al espejo y decidió que era un imperativo depejar ciertos puntos en su eterna disputa verbal con su antiguo compañero de gabinete del gobierno anterior, Andrés Velasco. Ocurre que el domingo, el mago de las finanzas de Michelle Bachelet concedió una entrevista a El Mercurio, y no esquivó oportunidad de trapear el piso con el profesor de Historia más polémico de la historia patria.
Pero volvamos a la mañana de ayer. Tras hacer ese cotidiano ejercicio matinal de ver su imagen reflejada, Francisco Vidal se juntó con el fraterno senador Guido Girardi a tomarse un café de desagravio en el Tavelli de Providencia. Conmovedor gesto de camaradería.
Pasadas las horas y digerido el almuerzo, a las 14:30 de la tarde Francisco Vidal hacía su ingreso a la Universidad Santo Tomás. En sus diáfanas ansias de querer debatirlo todo, dio una charla llamada «El escenario político actual» junto a estudiantes de periodismo.
Tras un mirada panóptica de la contingencia, uno de los alumnos, Carlos Ortiz, fue al grano y citó las partes cumbres de los ataques del ex ministro de Hacienda al otrora titular de Defensa. «Juega al díscolo y no le resultó». «Si de asignar culpas, debería mirarse al espejo». ¿Y quien es Francisco Vidal?. «No hace sus críticas cara a cara», para rematarlo todo con un «¿qué responde a eso?».
«De todo lo que me leíste tú, el 95 por ciento son descalificaciones personales», replicó. «Recordaba si alguien de derecha me había dicho todo eso, y ni Hermógenes Pérez de Arce me había descrito como un resumen del mal, como un monstruo tan brutal», agregó.
-Por casualidad, ¿hizo el ejercicio de mirarse al espejo?
-Sí, me miré y me vi bastante bien afeitadito, jejé.
-¿Cuál fue «ataque brutal» que recibió de su antiguo colega en el penúltimo consejo de gabinete?
-Ese día me dijo lo mismo que en su entrevista. Que me gustaba la cosa del contubernio, las intrigas de pasillo, las zancadillas.
-¿Preparado para volver a encontrárselo?
-Claro, y siempre con mi mano dispuesta al saludo. Puedo estar equivocado en todo, pero quiero que se debata. Nada más.


