Mister Twitter lidera la heroica resistencia contra el estilo que campea por estos días en la televisión.
Al frente de este puñado de marginales que adaptaron sus rutinas y sus conductas a este nuevo apagón conceptual al que todos nos hemos acostumbrado está Nicolás Copano. Ya no es el incorregible y viperino panelista de «Duro de domar» (Chilevisión, 2006). Ahora aparece en cuanto contacto con la twittósfera se presente. Y en «Alfombra roja» se presta para todo. Desde dejar que le pongan una peluca y un look de rockero hasta provocar a las fans de Justin Bieber tratando a su ídolo de «mediocre» y a ellas mismas de «cabritas sin ninguna ideología detrás» («a la edad de ustedes yo estaba militando en un partido político», les sacó en cara este viernes). Claro, después ese aparente día de furia intelectual quedó en nada, cuando el más robusto de los Copano empezó a correr por el estudio, escapando de las ofendidas chicuelas.
Otros que conforman esta desintegrada pandilla son Felipe Avello y Pablo Zúñiga. El primero lanza disparatadas payas desde «S.Q.P.» y al segundo lo hemos visto presentarse hasta en pijama al estudio de «Halcón y camaleón». No se engañe: no se vendieron al sistema. Han sabido mimetizarse con el entorno mientras preparan el asalto al poder. Allí estaremos ese día, aplaudiendo la apertura de las grandes alamedas de la TV por donde caminará el hombre pensante.


