La noticia recorrió el mundo a fines de 2007: una niña había nacido con cuatro brazos y cuatro piernas en India, y llevaba viviendo dos años así.
El caso de Lakshmi Tatma impactó tanto que fue sacada de su aldea para someterla a exámenes y varias cirugías, que afortunadamente resultaron exitosas. Aunque la gente de su pueblo siempre se opuso, pues creían que era la reencarnación de la diosa hindú de la fortuna, y la adoraban como tal.
Ya han pasado dos años de esa operación y el diario británico «Daily Mail» cuenta que la niña está de lo más bien, empezó a ir al colegio y hasta tiene pasta de líder, pues le gusta mandar a sus amigos cuando juega.
«Pienso en cómo era y ni en un millón de años Lakshmi habría podido ir a la escuela o tener la vida que lleva hoy. Qué sería de ella si no hubiese sido operada. Antes ni siquiera podía sentarse y hoy corre como todos los niños «, dice su mamá, Poonam, de 26 años.
Su hija nació unida por la pelvis al cuerpo de un gemelo que no se desarrolló por completo. Tenía dos espinas dorsales fusionadas, cuatro riñones, nervios enredados, dos cavidades pectorales y dos estomacales. La cirugía duró 27 horas y hoy la hace lucir feliz.
Futuro incierto
A simple vista, lo único distinto es que sus piernas están más separadas de lo normal. Pero los doctores advierten que su futuro es incierto y que necesitará nuevas cirugías, porque empezó a desarrollar escoliosis, es decir, una peligrosa curvatura en su columna vertebral que podría provocarle discapacidad.
También es necesario intervenir sus caderas, intestinos y vejiga, así como recurrir a cirujanos estéticos para reconstruir sus nalgas.
«Estoy agradecida de que luzca tan sana ahora, pero no soportamos la idea de que todo se desvanezca si no conseguimos las operaciones adicionales que necesita», dice su madre. «La institución de caridad que la cuida, también atiende a otros 500 niños y no tiene fondos para pagarle nuevas cirugías. Nosotros tampoco», acota.
El doctor Singh Bhairoon Bhati, de la institución Sucheta Kriplani Shiksha Niketan (SKSN) dice que «la mayor dificultad para el cuidado Lakshmi es que ella es un caso único, no existe referencia médica anterior. No sabemos cuándo puede caer enferma o lo que surgirá en el futuro».
En tanto, su papá, Shambu, de 28 años, tiene fe: «De todo corazón, creo que Lakshmi es una diosa. En la operación le quitaron las piernas para que lleve una vida normal, pero es especial. Nada es imposible para ella».


