También patillas y vellos en la frente complican vida escolar de quinceañeras
Chicas reciben desde empujones hasta sobrenombres como cara de alfombra.
«Siempre he tenido vellos en la cara, bigotito y pelos en la pera y por eso mis compañeros se burlaban de mí. Me decían Mujer barbuda , cara de alfombra o de nutria , poodle … Mi papá es bien peludo y creo que salí a él», cuenta Paola, que tiene 15 años y cursa segundo medio. «Fíjese que me hacía la enferma para no ir al colegio, hasta que supe de la depilación láser y la pedí como regalo de cumpleaños. Hace tres meses que estoy en el tratamiento y todo cambió: me siento feliz, más linda, con más confianza y no me molestan».
Tener harto vello en el rostro puede pasarle a cualquiera (hasta a Lourdes María, la glamorosa hija de Madonna, cuyos pelos fueron destacados por la prensa). Y cada vez más niñas acuden a la depilación láser para evitar el maltrato. Como Gisella, estudiante de cuarto medio. «Soy rubia, de ojos claros. Mis pelitos son blancos y largos, pero muy notorios, sobre todo en la cara. Sufrí desde séptimo básico, en todas las escuelas en que estuve se reían de mí por ser rucia pelúa . En un año llegué a estudiar hasta en tres colegios. Las burlas iban desde empujarme por las escaleras hasta dejarme mechones de cabello en mi mochila y bautizarme como Chewbacca, Garfield, troll… En esta época sólo quería estar encerrada en mi pieza y no ver a nadie».
-¿Cómo lo superaste?
-Le conté a mi papá que no quería ir al colegio porque me decían «rucia pelúa» y con él buscamos la solución. Me regaló la depilación láser. Hace ocho meses estoy en tratamiento, en liceo nuevo, nuevas amigas y hasta con pololo… No tengo vellos y me siento cool.
Otras chicas que buscaron la misma salida son Martina, de 16 años, y Carolina, de 12. Ellas también están en tratamiento para despedirse de los vellos y evitar que las llamen «durazno de feria», «cabeza de coco» o «Barbie mono».
Los hermanitos
Quien harto sabe del tema que padecen las adolescentes velludas es el dermatólogo Patricio Figueroa de DermaLáser. «El aumento del vello facial y corporal representa un estigma. Afecta la apariencia personal y las puede convertir en blanco de burlas», confirma. Y explica que «las niñas están presentando una pubertad adelantada y ello conlleva a cambios hormonales. Pero el aumento del vello se puede disminuir considerablemente con el uso del láser de depilación definitiva. Es un tratamiento sencillo, efectivo y seguro. Puede aplicarse desde niñas de 4 o 5 años, en cualquier zona del cuerpo y de la cara».
Diana Leyva, experta en estética del centro ubicado en La Dehesa, cuenta que «que son las mamás la que deciden traer a sus hijas por las mofas de sus propios hermanos. Las zonas más comunes son supralabial, frente, entrecejo y patilla. Y las edades fluctúan entre los 7 y los 14 años». A modo de ejemplo, en este centro los precios son $120.000 para zona supralabial y $200.000 para patillas (siete a nueve sesiones, con repaso gratis).
La dermatóloga del Centro Médico Vidaintegra Carla Muñoz ratifica que el mayor número de consultas corresponde a adolescentes sobre los 12 años, que preguntan más que nada por el tema estético y lo hacen durante el inicio del año escolar, especialmente para evitar la burla de sus compañeros. Sobre la zona de cuerpo que más consultan y les acompleja son el bigote y media pierna por el tema del uniforme de colegio (faldas y jumper). «El láser es una muy buena alternativa para las adolescentes que sufren exceso de vellos por causa genética, es decir, con antecedentes familiares en que la madre, el padre o ambos son muy velludos. Cuando el problema es hormonal, el láser no tiene tanto impacto y se debe complementar con un tratamiento farmacológico», opina.
Sufrí desde séptimo básico. En todas las escuelas en que estuve se reían de mí por ser ‘rucia pelúa'»
Gisella, 17 años-Bullying por los pelos
«Quieren evitar la agresión»
«Apelan a estas cosas para evitar la agresión», dice Luis Alemán, sicólogo educacional de la Universidad Central, sobre las niñas que recurren a la depilación láser. «El bullying al interior de los colegios adopta diferentes formas de expresión, según la etapa del desarrollo en que se encuentren los niños. Es usual que en las niñas ocurra con más frecuencia desde el punto de vista sicológico. Se produce un rechazo escolar acompañado de depresión adolescente e ideación suicida. Es tanto el rechazo escolar y la sensación de acoso, que la niña se siente entrampada». Dice que el problema lo debe ventilar con sus padres y profesores para que en conjunto busquen una solución.


