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Título/Pie de foto: Leopoldo Muñoz
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Título/Pie de foto: «Before I go to sleep».
2014. EE.UU. Director: Rowan Joffe. Nicole Kidman , Colin Firth, Mark Strong. 92 minutos.
El laberinto del olvido H I
Leopoldo Muñoz
El momento de Nicole Kidman como estrella holloywoodense, aunque sigue hiperactivo, dista mucho de la breve edad de oro en su carrera, que -en retrospectiva- se podría definir entre «Ojos bien cerrados» (1999) y «La intérprete» (2005). Además, de los filmes mencionados, en ese período trabajó para Alejandro Amenábar en «Los otros» y con Von Trier para «Dogville», y en ambas experiencias llevó al límite su registro histriónico, aparte de estelarizar relatos a su medida como «Moulin Rouge» y «Las horas».
Hoy, la siempre seductora Kidman recurre a su repertorio expresivo habitual para desenvolverse con solvencia en cada nuevo trabajo, pero precisamente son estas ventanas para su talento las que se han vuelto pequeñas (parafraseando a Norma Desmond, el personaje de «Sunset boulevard»). Sin duda, «No confíes a nadie» entretiene e incluso provoca escalofríos, mal que mal el director Rowan Joffe fue guionista de un thriller de la talla de «Exterminio 2», pero al final el peso se lo lleva la actriz. El argumento no exhibe los matices necesarios para contrapuntos y el lucimiento de Kidman, lo opuesto al manejo que tuvo con ella el maestro Kubrick.
Christine Lucas (Kidman) se despierta una mañana en una cama con un hombre a su lado, al que no reconoce. Él (Colin Firth) le explica que es Ben, su marido quien la cuida desde que sufriera un accidente en que perdió la memoria. El mayor problema para ella es que cada recuerdo del día desaparece, una vez que se duerme cada noche.
La amnesia es uno de los recursos narrativos más propicios para golpes de efecto y giros impensados en la trama. La condición de un pasado en blanco y que desvanece la identidad, resulta práctico para la intriga, como Hitchcock supo estremecer en «Cuéntame tu vida». Aquí, el olvido funciona para ofrecer un estado de perturbación, con el aliciente de modus tipo «Memento», y que convierte al personaje de Kidman en un conejillo de Indias.
A pesar de las dificultades para transformar la historia en algo memorable (como se espera de un guión sobre el abandono del olvido), los mayores elogios son para la capacidad de mantener la expectación con poquísimos escenarios y apenas un trío de actores. Esa minimalista puesta en escena, transmite intención por parte del cineasta y la actitud resuelta para lidiar con nombres como el de la actriz criada en Australia y un actor de carácter como Colin Firth, quien sabe entregar pulsiones internas a sus personajes. Curiosa coincidencia, el personaje de Kidman tiene el mismo nombre que Christine Lucas, la cineasta chilena que a fines de los noventa propuso un cine de personajes inquietantes y ambientes claustrofóbicos, en algo similares a los vistos en el presente estreno.
«Before I go to sleep».
2014. EE.UU. Director: Rowan Joffe. Nicole Kidman , Colin Firth, Mark Strong. 92 minutos.


