Liquidador concursal Israel Letelier explica quiebra y remate de bienes de Mauricio Pinilla
El miércoles 25 de febrero saldrán a remate quince bienes muebles e inmuebles del ex jugador. Entre ellos, un auto BMW del 2022 y su marca Pinigol.
El próximo miércoles 25 de febrero se realizará el primero de los dos remates de las propiedades de Mauricio Pinilla, de forma presencial en Lampa. En esta primera instancia saldrán a puja quince bienes muebles e inmuebles del ex futbolista, entre ellos un vehículo BMW 330i año 2022 de color azul y la marca registrada Pinigol. Ninguno de los dos tiene postura mínima.
«La ley 20.720 de Insolvencia y Reemprendimiento, establece que los bienes inmuebles van a tener una postura mínima que acuerde una junta de acreedores, o en subsidio, si la junta de acreedores no llega a acuerdo, el mínimo es el avalúo fiscal. Pero otro tipo de propiedades, como los bienes muebles, o participaciones en sociedades, se rematan sin mínimo», explica el liquidador comercial Israel Letelier, encargado de la liquidación del ex delantero de la U y la Roja.
El mismo Letelier encabezó la Junta de Acreedores del pasado 29 de enero para ese fin. En esa junta los acreedores decidieron la postura mínima respecto de una sola propiedad en particular: un terreno ubicado en Las Condes, por $47.399.254. «En los demás bienes los acreedores no se pronunciaron, pero las bases del remate yo las presento al tribunal y los acreedores tenían dos días para objetarlas, y no lo hicieron, por lo que se entienden aprobadas», explica Letelier, cuyo rol anteriormente era conocido como síndico de quiebras. «Hago exactamente lo mismo, represento legalmente, para todos los efectos legales y patrimoniales, a Mauricio Pinilla», aclara.
¿Que un vehículo, marca, o participación en sociedad no tenga postura mínima significa que cualquier persona puede ofertar cualquier monto? ¿Mil pesos, por ejemplo?
«Técnicamente podría ser así, pero usualmente no ocurre. Pasa que si bien es cierto que no hay un mínimo, en la práctica el martillero cuando comienza el remate pone un mínimo basado en el valor comercial del vehículo, por ejemplo. La ley lo faculta para eso, buscando la mejor postura para que se pueda pagar la mayor cantidad de crédito de los acreedores, que es finalmente el objetivo de los remates».
¿Se suelen rematar marcas, como Pinigol?
«No es tan común que se rematen marcas, pero a mí la ley me obliga a incautar todos los bienes materiales e inmateriales del deudor y ponerlos a remate. Por eso se incluye en este caso Pinigol. Las marcas operan como cualquier otro bien que existe en el comercio. Y en ese punto ahí yo no he tenido la cooperación del deudor, para conocer los ingresos que genera esa marca y poder avaluar su precio. He intentado ubicar a Mauricio en cinco o seis domicilios y no lo he encontrado. Me lo han negado guardias de condominio y en Radio Agricultura, donde entiendo que él trabaja. Él tiene la obligación de entregarme voluntariamente todos los antecedentes de las ganancias que le entregan sus marcas y participaciones, pero en la práctica no lo ha hecho, porque no he tenido un lugar donde incautarle. Todas estas entregas han sido por medio de sus abogados, excepto el auto, que lo fue a dejar personalmente al domicilio de la martillera, donde se hará el remate».
¿Este proceso de liquidación es irreversible? ¿Pinilla ya no tiene instancias para recuperar sus propiedades rematadas?
«Hay dos recursos pendientes en la Corte de Apelaciones que buscan revertir la resolución de liquidación. Inicialmente, él se opuso a la liquidación forzada, pero su apelación no fue aceptada por la Superintendencia (de Insolvencia y Reemprendimiento). Eventualmente, puede llegar a ocurrir que nosotros rematemos todos estos bienes, que la Corte acoja la apelación y revoque la resolución. Pero eso lo único que le otorga a Mauricio es una acción de indemnización de perjuicios en contra de los acreedores, en ningún caso me impide a mí continuar con la obligación legal de rematar sus bienes, ni él los recuperaría en caso de que se acoja la apelación. Una vez rematados, pasan a ser propiedad de quien los haya comprado».