Gilson dos Santos, sicólogo deportivo, analiza el distanciamiento entre Massú y González
La rivalidad y liderazgo afloraron para llegar a la relación que tienen hoy.
«Hay que ser ciego para no darse cuenta de que ellos están distanciados», comentaba hace unos días Manuel Massú, el padre de Nicolás, a propósito del nuevo escenario de relación entre el Nico y Fernando González, un asunto que desconcierta la opinión pública que veía a los héroes olímpicos como sostenedores de una amistad indestructible.
Porque esa postal de Atenas con los tenistas abrazados de emoción por el logro de las medallas hoy no puede ser más lejana.
El tenista viñamarino aprovechó el sábado su visita a un estelar de televisión para tratar el tema en cuestión que, según admitió, lo tiene aburrido, sobre todo por tener que responder a través de los medios.
Para él, la distancia con su histórico compañero se debe a diferencias de opinión y puntos de vista (la famosa carta a la Federación de Tenis sobre dineros de Copa Davis que los Massú se negaron a firmar, lo que molestó a los González). Pero aseguró que se han visto, han conversado de mil cosas «y no tocamos los temas de tenis», explicó Massú.
Las evidencias en el tiempo fueron acumulándose: Massú se molestó porque González se marginó por lesión de la Copa Davis en Croacia en 2009 y apareció la semana siguiente jugando un torneo en Estados Unidos. Se lo enrostró personalmente.
También le indignó que, producto de la famosa carta, el Bombardero se restara de la serie contra Austria, en Rancagua.
La relación se fraccionó, dejaron de jugar dobles como preparación de Copa Davis y, más encima, a raíz de las diferencias de ránking, dejaron de encontrarse en los torneos.
Lo cierto que ni la dupla ni sus familias tienen el contacto de antes y si otrora los Massú y los González celebraban el Año Nuevo, se juntaban en los torneos y festejaban aclanados los cumpleaños de algún miembro de la familia, eso también se terminó.
Para Gilson dos Santos, sicólogo deportivo de Massú entre los 14 y 23 años, hay un tema de liderazgos en esta situación.
«Desde pequeños, Nicolás y Fernando siempre tuvieron una fuerte rivalidad aunque fuesen amigos. Cuando debían enfrentarse en un partido, era complicado pues tenían temor a la derrota y la opinión del entorno. En la etapa profesional, siguió la competitividad, lo que demuestra que sus relaciones nunca fueron sólidas y siempre colgaron de un hilo. Me refiero a que uno se alegraba de que el otro triunfara, pero jamás en un enfrentamiento entre ambos. Una frustración mal manejada», comenta el profesional.
«Los deportes individuales son así, de entornos acotados, de círculos de trabajo pequeños, de pocas personas, la familia y un par más, con suerte. Eso crea un carácter cerrado donde no hay espacio para otra persona. Por eso pienso que no había una relación sólida entre ellos. La coincidencia de sus carreras, los viajes juntos y los torneos crearon lazos, pero nunca fueron tan fuertes como una amistad», agrega.
-¿Cree que en el futuro vuelvan a acercarse?
-Es complicado hacer un pronóstico, porque cada uno está tomando su rumbo en la vida y es muy probable que siga la distancia provocada, también, porque ya no juegan los mismos campeonatos. Pero cuando terminen sus carreras seguramente van a estar más juntos y van a retomar cosas, y se presentarán las esposas y los hijos. El tiempo dirá. Por lo que conozco a Nico siento que él está abierto a recomponer la relación.
Benjamín Benzaquén, comentarista de tenis
«Hay heridas que costará cicatrizar»
Para el comentarista de tenis Benjamín Benzaquén, el distanciamiento se produce en dos etapas: «Primero, después de los Juegos Olímpicos de Atenas, con Massú en proceso de decantación, que empieza ser una figura de segundo orden, y González trepa a sus mejores momentos. Ahí hay una atención especial hacia Fernando de las empresas que vuelcan todo su apoyo hacia él y empiezan a dejar de lado a Nicolás. Luego veo un tema de liderazgos y vocería en la Copa Davis. González remó para un lado, yendo en contra del capitán, y Nicolás puso sus puntos. Ahí vino el tema de la carta. Creo que los dos van a superar este momento cuando terminen sus carreras y tengan el tiempo para sentarse a alguna mesa y conversar como dos adultos. Igual pienso que no van a tener la misma relación de antes, porque hay heridas que costará cicatrizar».


