«No me teñía el pelo y me depilaba en la casa»

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Autor de la Foto: Carlos Catalán
Título/Pie de foto: En Viña volvió a los autógrafos y a tomarse selfies con la gente.


Marcela Vacarezza habla de su vida en St. Petersburg, Estados Unidos

Sus hijos aperraron, dormían juntos y compartían la TV y el computador.

Isabel Lamoliatte

Dice que estos días festivaleros son «un aterrizaje forzoso, pero positivo». Así describe Marcela Vacarezza el cambio de vivir durante seis meses en St. Petersburg, Florida, Estados Unidos, a volver a Chile el 23 de febrero.

«En Estados Unidos elegimos un lugar muy tranquilo para vivir, alejado de todo. Queríamos estar realmente en familia», explica sobre el hogar que armó con Rafael Araneda, sus hijos Florencia (13), Martina (11) y Vicente (8), y su nana Antonia en un barrio tranquilo de St. Petersburg. «Estábamos en una casa cómoda, pero pequeña al lado de la que tenemos acá (en Santiago) y te das cuenta de cosas bastante fuertes, como qué ¡pucha que conocí a mis hijos allá! Como no teníamos vida social, estábamos todo el día juntos», sigue.

-¿Fue fuerte para ellos?

-Claro, porque estudiaron en colegios nuevos y muy diferentes. Aprendieron a compartir el televisor y el computador que teníamos. Tuvieron que volver a dormir juntos. En Santiago, cada uno tiene su pieza y sus cosas. Los dos primeros meses fueron de harta discusión, hubo momentos de tensión. A Vicente le tocó un curso con puras compañeritas… Debieron aprender a ayudar en la casa.

-¿Les sirvió como experiencia?

-Mucho. Reconozco que en Santiago tenemos más gente (nanas) que ayuda. Allá tenían que ayudar a poner y levantar la mesa, ordenar la pieza, la ropa… Yo me saco el sombrero con ellos, porque aprendieron y maduraron un montón. Aperraron.

-¿Te habrías quedado más tiempo?

-No. Fue la cantidad de meses justa y necesaria. Si me quedaba un tiempo más me habría empezado a añejar mucho. Allá no me teñía el pelo y me depilaba en la casa. Cuando llegué a Chile lo primero fue ir a la peluquería para armarme de nuevo. Me di cuenta de que echaba de menos vestirme mejor, ponerme tacos, maquillarme.

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