No olvidemos a los secundarios de «GH»
Reconozcamos a cuatro jugadores sin los cuales no se explica el éxito de este reality.
Tal como el fútbol, un reality es un juego colectivo. Del mismo modo que Messi no ganó solo el Mundial de Qatar, para que brillara Coni Capelli necesitó del aporte de sus otros compañeros y compañeras de encierro.
Y no solo de quienes llegaron tan alto como ella, esto es Jennifer Galvarini y Scarlette Gálvez. De todos.
Por eso en esta columna queremos destacar el trabajo de aquellos actores y actrices secundarias que ayudaron a sostener el reality que más ha dado que hablar en nuestro país desde el primero, el de justo hace 20 años, «Protagonistas de la fama» (no es menor el hito).
Entre ellos quiero reconocer lo hecho por Sebastián Ramírez, lejos el más histriónico y potente como generador de conflictos, que, por si no se han enterado algunos, de eso se trata un reality, de que pasen cosas, y mientras más intensas y chocantes, mejor.
Otra figura que también merece un cogollo, como diría Julito Martínez, es Ignacia Michelson, cuyo éxito internacional, dentro de nuestra pequeña constelación de celebridades reality equivale al de Myriam Hernández o al del Beto Cuevas en la música. El estridente paso de Nacha por el «GH» chileno sirvió para volverla más cercana a sus compatriotas. Pese a su fuerte acento mexicano (con dichos y todo) es una más de nosotros y no se puede sino sentir orgullo por lo conocida que se ha vuelto tras sus incursiones por programas como «Acapulco shore».
El humor entre flemático y socarrón de Jorge Adloney será otro punto alto que recordaremos de esta experiencia televisiva. Era un participante de este experimento y, al mismo tiempo, un comentarista permanente de las miserias humanas y también de los valores que se dejaban ver dentro de la casa estudio con el paso de los meses. Le veo un futuro mediático esplendoroso a Mister Chile, si no en televisión o las redes sociales, con toda seguridad en radio, una plataforma que se acomodaría a la perfección a su estilo reposado y clásico.
Para cerrar con este humilde homenaje a los pilares de «Gran hermano» Chile que quedaron bajo el podio en el último tramo, es imposible no ungir como la gran revelación de este asunto a Catalina Salazar, más conocida como iCata (foto).
Enamoró a todos, a ambos lados de la pantalla, con su forma de ser empática y dulce y con esa entrañable dualidad que la volvía una criatura merecedora de la contención más sincera y, al mismo tiempo, una chica con un espíritu maternal sólo comparable al de la Pincoya cuando andaba de buenas.


